En un movimiento estratégico que busca blindar la autonomía territorial frente a los vaivenes del escenario federal, un grupo de jefes comunales del Conurbano y del interior de la Provincia de Buenos Aires ha iniciado gestiones informales ante la Gobernación de La Plata para exigir el desacople del calendario electoral de 2027. Los intendentes argumentan que la unificación de los comicios provinciales con la elección presidencial nacionaliza debates que deberían ser locales y diluye la identidad de sus gestiones bajo el peso de la boleta única y la dinámica nacional.
La ofensiva de los jefes territoriales no responde únicamente a una cuestión de conveniencia logística, sino a una preocupación política profunda sobre la supervivencia de sus liderazgos. Según fuentes del entorno de los alcaldes, la “nacionalización” de la boleta dificulta que las propuestas de gestión municipal —como las obras de infraestructura, la seguridad vecinal y los servicios públicos— permeen entre el electorado, que suele votar influenciado por la polarización de la agenda presidencial. Ante este panorama, los intendentes advierten que, de mantenerse la alineación con la elección nacional, sus distritos quedarían expuestos a una “licuación” de su poder territorial en caso de una derrota o una elección desfavorable para su espacio político a nivel central.
Este reclamo electoral se desarrolla en un contexto de fragilidad financiera que añade una capa extra de tensión a la relación con el gobernador Axel Kicillof. Paralelamente a la demanda por el desdoblamiento, varios distritos, especialmente de las zonas norte y oeste, enfrentan alertas presupuestarias que han derivado en paros municipales y reclamos por partidas extraordinarias de asistencia financiera. Así, la presión de los intendentes se configura como una estrategia de doble vía: por un lado, exigen fondos frescos para sostener el día a día administrativo y, por otro, buscan garantías electorales para 2027.
Pese a la intensidad de los contactos, Kicillof mantiene una postura cautelosa. El gobernador, consciente de la importancia de mantener la cohesión en la provincia más poblada del país, evita dar señales definitivas que puedan ser interpretadas como un adelantamiento de sus propias aspiraciones o un quiebre prematuro. En La Plata comprenden que cualquier decisión sobre el cronograma electoral está supeditada a la futura reorganización del peronismo y a la capacidad del movimiento para recuperar su peso específico tras la crisis interna. Mientras tanto, los intendentes continúan intensificando sus presiones, dejando en claro que, para muchos, la supervivencia de su gestión local depende fundamentalmente de la capacidad de separar su suerte electoral de la inestabilidad de la política nacional.









