Este proyecto no es reciente, ya que su concepción se remonta a más de diez años atrás. Las obras se iniciaron oficialmente en 2022, aunque el avance ha sido limitado y se estima que requerirá alrededor de 300 millones de dólares para su finalización.
La iniciativa de edificar una nueva base naval en Ushuaia se inscribe en una estrategia de defensa que se empezó a delinear en torno a 2010. El objetivo principal es aprovechar la ubicación estratégica de la ciudad, situada sobre el canal Beagle y cercana a la Antártida, para agrupar capacidades navales y logísticas allí.
El plan también está relacionado con el Polo Logístico Antártico, buscando que Ushuaia actúe como un centro operativo para las misiones antárticas argentinas, que incluirán instalaciones para la recepción, abastecimiento, mantenimiento y preparación de buques antes de su partida hacia el continente antártico.
Según lo manifestado en la documentación oficial remitida al Congreso, la Base Naval Integrada tendrá la capacidad de atender a las embarcaciones de la Armada que operen en Ushuaia, así como a los buques que durante sus campañas antárticas se encuentren bajo el control del Comando Conjunto Antártico. Asimismo, se prevé que ofrezca servicios logísticos a embarcaciones extranjeras que utilicen Ushuaia como puerto de escala.
A pesar de su carácter militar, la base ampliará su funcionalidad al incluir componentes operativos y logísticos, además de desempeñar un papel crucial en el apoyo a las actividades antárticas.
La base se construirá en terrenos propiedad de la Armada, cerca de Punta Oriental, en Ushuaia. El desarrollo contempla la concentración de diversas capacidades que actualmente operan en la Base Naval Ushuaia, además de la creación de infraestructura específica para las operaciones navales y antárticas.
El proyecto se divide en tres etapas principales. La primera fase incluye la urbanización y preparación del terreno, así como la construcción de caminos, cercas, sistemas de seguridad y redes de servicios básicos. El muelle militar, que será una de las piezas clave de esta etapa, contará con 15.640 metros cuadrados de superficie y muelles de atraque que suman aproximadamente 1.050 metros lineales, con profundidades que varían entre seis y 16 metros.
Además, está prevista la creación de un edificio de servicios marítimos de 2.540 metros cuadrados y un complejo logístico antártico que abarcará alrededor de 10.100 metros cuadrados, destinado a almacenar y preparar equipos y suministros para las campañas.
La segunda etapa abarcará unas 39.000 metros cuadrados de instalaciones para el Comando del Área Naval Austral y la Base Naval Ushuaia, incluidas áreas de talleres, depósitos, y alojamientos. La etapa final se dedicará a la construcción de viviendas para el personal naval.
Con el fin de crear un complejo más integral que solo un puerto militar, la infraestructura buscará ser un soporte logístico y operativo para las actividades antárticas.
El inicio de la construcción tuvo lugar el 4 de marzo de 2022, bajo la gestión de Alberto Fernández y con Jorge Taiana a la cabeza del ministerio de Defensa. En esta fase inicial se llevaron a cabo estudios y trabajos de preparación del terreno, así como la instalación de dos grandes galpones modulares para mantener la continuidad del proyecto durante el invierno.
No obstante, el avance de la construcción ha sido más lento de lo esperado. Las cifras del avance físico registradas por la documentación oficial al cierre de 2023 indican un modesto 9,13%. Para el año 2024, ya con Luis Petri como ministro, se indicó que no se había asignado inversión presupuestaria, y que en diciembre de 2023 se había interrumpido una obra vinculada al fundación de un galpón modular.
Las principales obras de infraestructura, que incluyen el muelle y el complejo edilicio, requieren aún una significativa inversión. En diciembre de 2024, el entonces ministro de Defensa estimó que la Base Naval Integrada demandaría unos 300 millones de dólares.
Asimismo, el proyecto recibió una partida específica en el presupuesto 2025 presentado por el Gobierno al Congreso, que contemplaba aproximadamente 163 millones de dólares provenientes de un préstamo destinado a la construcción del muelle y sus infraestructuras asociadas.
Sin embargo, la continuidad financiera del proyecto se ha visto afectada, ya que el presupuesto 2026 no incluyó asignaciones específicas para la construcción de la Base Naval Integrada, lo que fue objeto de cuestionamientos en la Cámara de Diputados. El anuncio reciente de Milei busca revertir esta situación; según el canciller Pablo Quirno, los fondos para retomar el proyecto provendrán de la reasignación de partidas del presupuesto 2026, implicando que el dinero no era parte del presupuesto ya previsto.
Las proyecciones iniciales de tiempo estimaban que las etapas del proyecto tardarían entre 36 y 60 meses (hasta cinco años) en completarse, pero estos plazos han quedado desactualizados por las demoras acumuladas. En la actualidad, no existe una fecha oficial que garantice la finalización de la base.









