“Nuestros ojos están permanentemente expuestos al ambiente, por lo que las variaciones de temperatura, humedad, radiación solar y calidad del aire pueden repercutir en la superficie ocular. Esto puede manifestarse inicialmente como picazón, ardor, sensación de cuerpo extraño, lagrimeo o enrojecimiento. Si los síntomas son persistentes o se acompañan de cambios en la visión, es importante realizar una evaluación oftalmológica”, afirmó un especialista de Oftálmica Clínica de la Visión.
Las altas temperaturas y la baja humedad pueden comprometer la estabilidad de la película lagrimal, que protege la superficie ocular, generando sequedad, ardor, picazón y enrojecimiento, además de intensificar las molestias en quienes ya sufren de ojo seco o sensibilidad.
La protección ocular también requiere atención en días soleados, ya que la radiación UV está vinculada a problemas como el pterigión y las cataratas, y podría relacionarse con la degeneración macular asociada con la edad. Además, el polvo y otros contaminantes pueden causar molestias similares, incluyendo picazón y sensación de cuerpo extraño, especialmente en personas que trabajan en ambientes polvorientos o tienen antecedentes de alergias.
“Cuando la temperatura sube, la película lagrimal se evapora más rápido, dejando al ojo expuesto a la radiación UV, el polvo y el viento, lo que puede generar síntomas como lagrimeo y picazón. Frotarse los ojos solo empeora la situación; datos del Instituto Nacional de Oftalmología advierten que esto incrementa el riesgo de infecciones y lesiones en la córnea. Así como utilizamos bloqueador solar para la piel, es fundamental proteger los ojos con lentes que filtren la UV y usar gotas lubricantes sin preservantes”, explicó una médica oftalmóloga.
Para prevenir complicaciones y cuidar la superficie ocular ante estas condiciones climáticas, se sugiere:
– Usar lentes con protección UV400: Un Índice UV superior a 11 puede causar quemaduras en la córnea y agravar el síndrome de ojo seco y la conjuntivitis. – Aplicar lágrimas artificiales sin preservantes: Según el Instituto Nacional de Oftalmología, el 60% de las consultas por molestias pueden mejorar con estas gotas. – Evitar frotarse los ojos: El Ministerio de Salud advierte que el rascado continuo puede aumentar un 30% la progresión de deformaciones corneales. – Mantener una buena higiene en párpados y pestañas: La Organización Mundial de la Salud resalta que limpiar suavemente los bordes de los ojos reduce la acumulación de secreciones y previene infecciones. – Hacer pausas para descansar la vista: Se recomienda seguir la regla 20-20-20: mirar a 6 metros durante 20 segundos cada 20 minutos para estimular el parpadeo natural en ambientes cálidos y secos.










