“Estamos bien, un poco apretados, pero bien”, declaró Bilardo a los medios que cubrían la pretemporada. Sin embargo, los alojamientos carecían de televisores, a excepción de uno de 29 pulgadas en el lobby, donde los jugadores podían relajarse después de los entrenamientos, complementado por una clásica heladera Siam que le otorgaba un toque añejo al ambiente.
Durante esa etapa, el micro que trasladaba al plantel tuvo poco uso, ya que muchas veces los jugadores regresaban corriendo desde la sede del entrenamiento, cruzándose con bañistas que disfrutaban del calor estival. Bilardo, fiel a su carácter meticuloso, se aseguró de que sus jugadores, entre los que se encontraban Marcelo Carrusca, Marcos Gelabert, José Sosa y Mariano Pavone, cumplieran con su rutina, incluso en la aplicación de protector solar, algo que él mismo hacía con generosidad, al punto de que recibió el apodo de ‘el Guasón’ en una de sus salidas al Balneario 12.
Esa pretemporada también fue marcada por la obsesión del entrenador por retener a Ernesto Farías, un jugador muy codiciado en ese momento, por el que hizo malabares en el mercado de pases, logrando mantenerlo en el equipo durante seis meses, antes de que se marchara al Palermo de Italia. Mientras la situación de Farías ganaba espacio en las noticias deportivas, Bilardo no podía ignorar las lesiones de Ezequiel Maggiolo y Pablo Lugüercio, lo que lo llevó a buscar alternativas.
El 10 de enero, mientras el equipo entrenaba en la playa, un grupo de pescadores y trabajadores curiosos se acercó para observar. Fue en ese contexto que Bilardo, como si de un show se tratara, lanzó una propuesta insólita: “Tres Farías tengo que sacar de acá, tres. Vamos, hay 500.000 dólares para el que haga ocho goles. Si no los hacen, me dan 100.000 a mí. Y dólares, no pesos, dólares. ¿Me van a decir que por esa plata no los hacen? Es fácil. Los hacen con la rodilla, con el pie, con cualquier cosa. Se quedan a vivir en el área, si quieren”. La audiencia, compuesta por pescadores de diversas complexiones, escuchaba boquiabierta la inusual oferta.
Aunque algunos aspirantes captaron su atención, la jugada no terminó en una prueba concreta y el ‘casting’ no prosperó. Finalmente, Estudiantes terminó en el 14° lugar del Torneo Clausura, con 5 triunfos, 6 empates y 8 derrotas, asegurando su permanencia en la división. El máximo goleador del equipo fue precisamente Farías, un destacado delantero, que después se convertiría en una figura en el fútbol argentino. Bilardo concluyó su ciclo en el club dejando un grupo de futbolistas que dos años después conquistarían el campeonato bajo la dirección de Diego Simeone, así como un sinfín de anécdotas peculiares, entre ellas el singular casting de pescadores.










