La disposición, anunciada en el Boletín Oficial a través del decreto N° 735/2026, fue firmada por el presidente Javier Milei y el ministro de Defensa, teniente general Carlos Presti. El decreto tiene como objetivo proteger toda la información relacionada con eventuales exportaciones de materiales asociados al mantenimiento, actualización y soporte técnico de la flota de cazas.
En los fundamentos de la norma se indica que “resulta necesario dictar las medidas para oportunamente llevar a cabo la exportación del material, con el objeto de efectuar tareas de mantenimiento y actualización debiendo primar el resguardo de su información por tratarse de material sensible”. Esto incluye partes de aeronaves, motores, repuestos, armamento real y de entrenamiento, elementos considerados críticos para la seguridad nacional.
La norma se suma a una serie de decretos emitidos desde 2024 que han ido aumentando progresivamente el régimen de secreto sobre el programa de los F-16. Estas aeronaves son utilizadas por diversas fuerzas armadas en el mundo, incluidos Estados Unidos y miembros de la OTAN, y cualquier filtración de información crítica podría comprometer operaciones en curso, especialmente en el contexto del conflicto entre Ucrania y Rusia.
La medida también impone restricciones sobre el conocimiento de procesos relacionados con el mantenimiento programado y la exportación de componentes que deban ser enviados a instalaciones de Lockheed Martin o a contratistas dedicados a sistemas electrónicos y armamento de los aviones. Se prevé elevar la flota al estándar Block 50 Tape M6.6, que busca mejorar la potencia del motor, la capacidad de utilizar armamento especializado de alta precisión y aumentar las capacidades en software, aviónica, guerra electrónica y sistemas de comunicaciones.
“Hay algunos obstáculos en el proceso de actualización de los aviones que son preocupantes”, afirmó una fuente que pidió mantener reserva. “Se demora la capacidad técnica de contar con una ‘sala limpia o blanca’, un espacio de trabajo controlado que impide la contaminación de componentes sensibles, lo que es crucial para la actualización de la electrónica y los sistemas asociados. La presencia de impurezas mínimas en un circuito integrado podría causar fallas mecánicas severas en vuelo o errores en los sensores”, agregó.
El decreto se basa en el decreto 9390/63, que clasifica como Secreto Militar las “adquisiciones, fabricaciones, construcciones y lo relativo a sus negociaciones y trámites”, y también establece protecciones para la importación/exportación de materiales que comprometen la defensa nacional. La reciente ampliación del secreto faculta al secretario de Estrategia y Asuntos Militares, general de división Jorge Puebla, para implementar medidas que aseguren la confidencialidad en los procesos de exportación de elementos críticos del sistema de armas F-16.
Esta tarea requerirá una coordinación detallada con la Dirección General de Planes, Programas y Presupuesto de la Fuerza Aérea Argentina, organismo encargado de la planificación de proyectos y gestión de recursos, actualmente bajo la dirección del brigadier Fabián Capellino. Además, la protección de datos del sistema F-16 implica la activación permanente de medidas de contrainteligencia y cibercontrainteligencia, vigentes en las fuerzas armadas, bajo la supervisión del Comando Conjunto de Ciberdefensa.
La contrainteligencia se dedica a proteger información crítica del Estado, prevenir actividades de espionaje y salvaguardar secretos, personal, infraestructura y operaciones. La firma del contrato de adquisición de los 24 cazas a Dinamarca, con aprobación de EE.UU., está acompañada por acuerdos de confidencialidad que incluyen estrictos protocolos de seguridad y protección de tecnologías sensibles.
La información técnica y operativa sobre la aeronave, junto con el armamento y mejoras electrónicas, es de interés para los servicios de inteligencia. Por otro lado, la cibercontrainteligencia busca salvaguardar las redes operativas del sistema F-16, que abarcan el estado y situación de los aviones, así como la logística a través del sistema ILIAS (Integrated Logistic Information Automated System). Este sistema de logística automatizada, empleado por diversas fuerzas aéreas en el mundo, se encuentra bajo el marco del secreto militar, y su contratación no es pública. Durante la negociación, dos generales retirados chilenos estaban involucrados en la gestión del sistema para el programa F-16 argentino.









