Ambos son figuras clave en la política tucumana de las últimas dos décadas. Integrantes de una fórmula que gobernó la provincia durante ocho años, poniendo fin al dominio de José Alperovich. Al pronunciar esas frases, Jaldo reafirmó que no habrá reconciliación entre los pesos pesados del PJ tucumano. El conflicto está oficialmente declarado.
La unión dentro del peronismo en la sexta circunscripción electoral más relevante del país, con aproximadamente 1,3 millones de votantes, parece ser pura utopía. Aquellos que alguna vez formaron un sólido frente político ahora se desenvuelven como rivales. El poder ha cambiado de dueño, y la mayoría de los intendentes y legisladores se alinean con Jaldo. En contraste, Manzur mantiene una representación menor y busca fortalecerse ante la adversidad, dirigiendo una resistencia tanto contra los libertarios como ante la conducción de Jaldo, que domina el peronismo tucumano.
En este marco, se produjo la reciente visita de Manzur a Cristina Kirchner en San José 1111, donde discutió la interna provincial y su estrategia política de cara a las elecciones programadas para el 9 de mayo de 2027. Manzur sostiene que representa la propuesta del peronismo nacional en Tucumán, siendo la voz capaz de articular una oposición firme a Milei. Esto contrasta con Jaldo, quien ha dejado de lado el enfrentamiento y se ha convertido en un aliado táctico del gobierno nacional, enfrentando críticas internas por respaldar las iniciativas de los libertarios con el voto de sus legisladores.
Jaldo está decidido a buscar su reelección, lo que marcaría su segundo mandato como gobernador y su cuarto en una fórmula, dado que entre 2015 y 2023 gobernó junto a Manzur. Su objetivo es continuar trabajando con Miguel Acevedo, actual vicegobernador, y Rosana Chahla, intendenta de San Miguel de Tucumán. Acevedo asumió el cargo tras la inhabilitación de Manzur por parte de la Corte Suprema en 2027. Chahla, que había estado alineada con Manzur, ha cambiado de bando en medio de las fluctuaciones del poder.
A medida que se acercan las elecciones, persiste la incertidumbre sobre la candidatura de Jaldo. El artículo 90 de la Constitución provincial permite al gobernador participar en las elecciones del próximo año y, en caso de ganar, completar un cuarto mandato. Sin embargo, ciertos sectores de la oposición amenazan con impugnar su candidatura ante la Corte Suprema.
Las posibles objeciones en su contra son dos. La primera sugiere que Jaldo no puede ser considerado un gobernador distinto durante la licencia de Manzur en su rol de Jefe de Gabinete del gobierno de Alberto Fernández, lo que lo invalidaría para un tercer mandato. La segunda objeción gira en torno al principio de alternancia establecido por la Constitución Nacional, argumento que ha sido utilizado por La Libertad Avanza tucumana, aunque aún no se ha llevado a los tribunales.
El respaldo de Jaldo se sustenta firmemente en el artículo 90 de la Constitución provincial. “El Gobernador y el Vicegobernador duran cuatro años en sus funciones y podrán ser reelectos por un período consecutivo. El Vicegobernador, aun cuando hubiese completado dos períodos consecutivos como tal, podrá presentarse y ser elegido Gobernador y ser reelecto por un período consecutivo. Si el Gobernador ha sido reelecto para un segundo período consecutivo no puede ser elegido nuevamente, sino con el intervalo de un período”, estipula la norma.
En el círculo cercano de Manzur no creen que el ex gobernador intente un recurso de amparo para bloquear la reelección de Jaldo, ya que eso equivaldría a replicar la situación que él mismo afrontó tres años atrás, cuando la Corte le impidió presentarse como vicegobernador. La diferencia radica en que Manzur buscaba un quinto mandato en una fórmula, mientras que Jaldo aspira a su cuarto ciclo.
Si por alguna razón judicial Jaldo no pudiese presentarse, el panorama electoral en Tucumán cambiaría drásticamente. Algunos sugieren que la solución podría ser que Acevedo asuma la gobernación, mientras que otros consideran que Jaldo podría promover la candidatura de su hermana. Sin embargo, el oficialismo provincial desestima cualquier posibilidad de que un obstáculo judicial impida su reelección.
Hasta ahora, Manzur no ha definido su futuro electoral. Algunos piensan que se postulará como candidato a gobernador para representar un sector del peronismo, mientras que otros creen que, consciente de la probable derrota ante Jaldo, podría optar por un rol de armador nacional del peronismo, buscando fortalecer una identidad federal. Su posición se beneficia de un mandato hasta 2029 como senador.
Si finalmente Manzur decide no ser candidato, el peronismo nacional enfrentará una disyuntiva: formar un acuerdo con Jaldo para definir listas nacionales – dado que Tucumán elige diputados – o presentar un candidato propio. En este último caso, el nombre considerado es el del diputado nacional Pablo Yedlin, cercano a Manzur, cuya participación se centraría más en el posicionamiento que en la competencia real.
Yedlin se ha manifestado como un crítico acérrimo de Jaldo y Milei, interviniendo en las controversias entre ambos. Ante las declaraciones de Jaldo sobre Manzur, Yedlin mostró a través de redes sociales una imagen irónica con un perro caniche, aludiendo a la frase del Gobernador. Asimismo, respondió a los insultos de Jaldo defendiendo a Manzur en términos despectivos, buscando así desestimar los ataques.
En los círculos de comunicación de la ex presidenta también apoyan al ex gobernador, afirmando que su visita a Kirchner responde a su rol político y no debe ser malinterpretada. La tensión entre los dos sectores ha crecido, especialmente tras un encuentro peronista en el Hotel Emperador, donde se discutió la posibilidad de acercar a Jaldo a su par de Catamarca en una estrategia electoral para 2027, aunque hasta el momento no se han logrado avances significativos.
El gobierno tucumano sostiene que no contempla ningún tipo de acuerdo con el gobierno de Milei ni con Manzur para el próximo año. Confiados en su victoria, avanzan en la consolidación de su poder en la provincia. De esta manera, el peronismo se encuentra dividido en dos frentes a medida que se acercan las elecciones.









