Los restos de Kawas benegasorum fueron hallados en la década de 1990 en Punta San Román, en afloramientos de la Formación Puerto Madryn correspondientes al Mioceno Tardío, que tienen una antigüedad estimada entre 9 y 10 millones de años.
Aunque en 2001 se realizó una descripción preliminar, el esqueleto y el contenido estomacal no habían sido analizados en profundidad. La nueva investigación, liderada por la paleontóloga Ana Valenzuela-Toro de la Corporación de Investigación y Avance de la Paleontología e Historia Natural de Atacama, junto con Felipe Busker, Mónica Buono y José Cuitiño del Instituto Patagónico de Geología y Paleontología, y Néstor García del Centro para el Estudio de los Sistemas Marinos, destaca la importancia de este espécimen dentro de la fauna de mamíferos del país. Los resultados fueron divulgados en la revista Royal Society Open Science.
El paleontólogo Busker destacó la trascendencia del hallazgo: “La redescripción de Kawas es relevante para el estudio de la mastofauna fósil de la Argentina, ya que al día de hoy solo hay tres registros de pinípedos fósiles en todo el país. Y Kawas es, por lejos, el registro más completo. La descripción original de Kawas fue corta, y en este nuevo trabajo realizamos una detallada descripción de todo el material hallado, incluyendo los dientes, que no habían sido descritos”.
Los análisis indican que Kawas benegasorum tenía una longitud corporal estimada entre 1,9 y 2,2 metros. Uno de los aspectos más fascinantes para los investigadores es la combinación de rasgos anatómicos que presenta, compartiendo características tanto con la subfamilia Phocinae, las focas del hemisferio norte, como con la subfamilia Monachinae, predominante en el hemisferio sur.
Entre sus rasgos se observa una mezcla que se asemeja a un verdadero mosaico evolutivo. Esta variedad, sumada a la falta de cráneo, dificulta la colocación de Kawas en una única rama del árbol filogenético.
Una característica notable de este espécimen es el contenido estomacal fosilizado encontrado en su región abdominal. Al analizar los restos óseos semidigeridos, el equipo identificó fragmentos de peces de los órdenes Pleuronectiformes, Perciformes o Scorpaeniformes y Gadiformes.
Esto sugiere que Kawas benegasorum actuaba como un depredador piscívoro oportunista, cazando tanto en fondos costeros como en aguas más profundas. Para aclarar el impacto del análisis, Busker señaló: “Es importante detallar que el contenido estomacal son fragmentos de huesos semidigeridos y con una destrucción química y física, por lo tanto, determinar de qué especie se trata se vuelve complejo. Entonces los especímenes se llegan a determinar hasta niveles taxonómicos altos, por ejemplo, a nivel de familia.
Añadió que: “La información que nos aportó es que hay restos de peces tanto costeros como de aguas más profundas, y que el tipo de dieta que se vio en Kawas es muy similar a la de los lobos marinos sudamericanos y de los machos de las focas elefante modernas que habitan en esta zona, por lo que estamos viendo una convergencia en el tipo de dieta que elegían estos pinnípedos en esta zona de Sudamérica”.
El estudio concluye que las estrategias alimentarias que implicaban el consumo de peces costeros y bentónicos ya estaban presentes en el Atlántico Sur sudoccidental durante el Mioceno Tardío. Esta similitud de hábitos alimentarios entre linajes que no están directamente emparentados (Kawas, el lobo marino sudamericano Otaria byronia y el elefante marino Mirounga leonina) confirma un proceso de convergencia ecológica a lo largo del tiempo geológico.
Busker resumió la importancia científica del estudio: “Creemos que la relevancia de Kawas radica en su antigüedad y en el lugar donde fue hallado, dado que se conocen muy pocos restos de focas en la Patagonia, además de su preservación excepcional, que incluye restos de contenido estomacal. Eso nos permitió dar un vistazo a la dieta que tenía hace unos 10 millones de años”.
Y concluyó: “La información recabada en este estudio permite comparar los hábitos alimentarios de los animales que habitaron la región hace aproximadamente 10 millones de años con los de sus grupos emparentados actuales. De esta manera, es posible conocer mejor la evolución de sus dietas y comprender los cambios en sus estrategias de alimentación a lo largo del tiempo. Hoy en día, casi no hay fósiles de focas en Chubut, y el hallazgo de una foca es relevante para explicar la historia evolutiva del grupo y su historia en América del Sur.”










