“¡Le ganamos a la pediculosis!”, manifestó Glenda Rossi, gerente operativa de esa unidad del Ministerio de Salud de la Ciudad. “Es fundamental que el primer control del niño se realice con la aparición del primer diente o antes de los 18 meses de vida. Esto todavía no está ocurriendo”, agregó.
La agenda semanal de visitas a las escuelas es extensa, en la que participan tanto profesionales como estudiantes avanzados de la Facultad de Odontología de la Universidad de Buenos Aires (UBA). Los equipos de salud escolar, pertenecientes a los ministerios de Salud y Educación del distrito, trabajan en la organización de los exámenes de salud para los niños de primer grado. No solo verifican la salud bucal en general, sino que también aplican barniz de flúor, entregan cepillos y pastas dentales para enseñarles cómo cuidar sus dientes y promueven hábitos alimentarios saludables. En caso de necesitar una consulta, esta es coordinada dentro de la red correspondiente.
Rossi, que también ejerce como profesora adjunta en la cátedra de Odontología Preventiva y Comunitaria de la Facultad de Odontología de la UBA, destacó que el porcentaje de caries con el que los niños llegan a primer grado revela la “muy alta” prevalencia de una enfermedad que puede prevenirse. “Es alarmante”, afirmó.
La primera consulta odontopediátrica suele realizarse tarde, cuando ya hay una lesión, molestias, dolor o urgencias. “Es un tema que necesitamos reforzar: la primera atención o turno del niño debe ser cuando le sale el primer diente o antes de los 18 meses. De no hacerlo, se corre el riesgo de retrasar la detección”, explicó.
“La caries es una enfermedad crónica no transmisible, multifactorial y asociada a la alimentación y la higiene”, resumió Rossi, quien hizo referencia a un cambio en la definición en los últimos años. Antes, era tratada como una infección. “Cuando una persona se enferma de caries dental, eso permanece para toda la vida”, aclaró. “Aún no hay material que pueda reemplazar una pieza dental. Mantener una correcta higiene, seguir hábitos alimentarios saludables y tener controles odontológicos frecuentes es el mayor desafío”.
La red de odontología de la Ciudad comprende los servicios de 48 centros de salud y acción comunitaria (Cesac), 14 hospitales generales de agudos y 13 hospitales monovalentes, además de dos centros odontológicos infantiles y tres hospitales especializados. Entre ellos se encuentran el Hospital Infantil Don Benito Quinquela Martín, el Hospital José Dueñas y el Hospital Dr. Ramón Carrillo. Se cuentan con 469 profesionales capacitados para atender a niños, adolescentes y adultos, abarcando diversas subespecialidades que comprenden desde ortopedia, ortodoncia y endodoncia hasta cirugía y atención a la discapacidad.
“El Cesac es la puerta de entrada”, insistió Rossi. Desde allí se organiza gran parte de la atención y las derivaciones dentro de la red. Los turnos se obtienen a través del 147, Boti o en los mesones de los centros. La primera consulta se asigna según la proximidad al domicilio o el motivo de la consulta. En caso de urgencia, se dirige a las guardias de los hospitales odontológicos. El equipo especializado en cirugía bucomaxilofacial se encuentra en varios hospitales de la red, mientras que el diagnóstico por imágenes está disponible en ciertos centros.
Actualmente, según señalan desde la red, la demanda insatisfecha en la atención general es inexistente, tras la incorporación de 52 profesionales entre junio y julio. Sin embargo, es necesario fortalecer las subespecialidades, especialmente debido al aumento en la población que tiene obras sociales o prepagas que han suspendido o limitado tratamientos.
Aunque no se realizan implantes, se trabajan con prótesis removibles que son a cargo de los pacientes o su cobertura. Por otro lado, la ortodoncia y ortopedia están restringidas a niños y adolescentes.
“El objetivo es lograr que la atención inicie desde una edad temprana. Contamos con centros de salud que ofrecen atención desde el embarazo. Lo que debemos fortalecer es el concepto del primer control del niño, en conjunto con odonto-pediatras, obstetras, ginecólogos y pediatras”, dijo Rossi. “Este sería el primer paso. Después, se debería aconsejar a las madres embarazadas que lleven a sus bebés a la primera consulta odontológica antes de los 18 meses, tal como lo indican las vacunas del calendario de salud.”
Un desafío adicional es involucrar a los adolescentes. “Es complicado que asistan al sistema. Debemos salir a buscarlos”, añadió. Alrededor de los 12 años, se completa la renovación de la dentición con las piezas permanentes. “Por ello nos preocupa cómo llegan los niños a primer grado. Es clave, ya que es cuando surge el primer molar permanente y los dos incisivos centrales. El programa de barniz fluorado y la enseñanza de hábitos son fundamentales”, enfatizó Rossi.
La atención para niños con necesidades especiales se concentra en ciertos hospitales pediátricos, donde el personal ha sido capacitado para atender a pacientes con neurodivergencias. “Observamos que muchas veces, debido a otras prioridades, la salud bucal queda relegada. A veces, una boca en mal estado puede retrasar una cirugía. Este control no debe postergarse”, subrayó Rossi, añadiendo que la atención incluye sedación cuando es necesario.
Entre los adultos, la principal necesidad radica en el suministro de prótesis. “El adulto mayor es un aspecto que me preocupa, ya que a veces la cobertura no responde adecuadamente a sus necesidades. La ciudad está asumiendo ese costo y buscamos reducir al máximo la necesidad de llegar a una prótesis”, señaló la funcionaria.
El objetivo de preservar los dientes naturales se aplica a todas las edades, especialmente en los niños. Para lograrlo, se ha trabajado en optimizar tratamientos mediante mejoras en equipamiento, insumos y capacitación del personal. La endodoncia mecanizada ha permitido reducir notablemente el tiempo de atención, lo que facilita la asignación de más turnos.
“Nos gustaría que todas las personas lleguen a la atención mucho más pronto”, concluyó la funcionaria.










