Tras sufrir una contundente derrota 3-0 ante Deportivo Riestra, el plantel dirigido por Rodolfo Arruabarrena enfrenta inquietudes tanto por el rendimiento individual como colectivo. A pesar de haber resguardado a varias figuras titulares, los aficionados han expresado su preocupación sobre la composición del equipo justo antes de un partido que será determinante para su proyección internacional.
Boca se medirá el jueves a las 21.30 con O’Higgins en calidad de visitante, en un partido de repechaje que otorga un lugar en los octavos de final de la Copa Sudamericana. Después de haber logrado una victoria 1-0 en el encuentro de ida disputado en la Bombonera, el Xeneize solo necesitará un empate para continuar en el torneo.
Se anticipa que jugadores clave como Leandro Paredes, Sebastián Villa y Miguel Merentiel volverán al once inicial.
Por su parte, River también enfrenta críticas por su desempeño. Desde el descanso por el Mundial, el equipo ha acumulado dos derrotas preocupantes: la eliminación de la Copa Argentina ante Aldosivi (3-1) y la caída en casa por el Torneo Clausura frente a Barracas Central (1-0). Además, los hinchas siguen lamentando la reciente final perdida contra Belgrano.
La situación en el Millonario es delicada. A las destacadas incorporaciones de Nicolás Otamendi y Ángel Correa se suman la salida de Juan Fernando Quintero y la problemática de algunos futbolistas apartados, como Germán Pezzella, Giuliano Galoppo, Ian Subiabre y Maximiliano Salas, quienes entrenan en el predio de Cantilo.
El entrenador Eduardo Coudet empieza a recibir cuestionamientos y tiene la oportunidad de empezar a cambiar la narrativa durante esta semana. Solo los triunfos podrán facilitar una “reconciliación” con los hinchas.
River tendrá dos chances para encaminar su actuación en el Torneo Clausura: se enfrentará el miércoles a las 19.15 a Gimnasia en La Plata y, posteriormente, el domingo a las 19.15 recibirá a Rosario Central, correspondientes a las fechas dos y tres, respectivamente.
Con refuerzos que recién se han integrado, planteles en construcción y mecánicas de juego aún en afianzamiento, Boca y River se disponen a afrontar una semana de alta demanda. Los entrenadores de ambos clubes deberán demostrar carácter frente a aficionados que comienzan a exigir resultados positivos.









