A pesar de que Mbappé, Vinícius y su compañero Ibrahima Konaté se pusieron las camisetas, las llevaron enrolladas hasta el pecho, de modo que parte del mensaje quedó oculto. Posteriormente, se quitaron las camisetas antes de dar la mano a los jugadores del Elche y a los árbitros antes del inicio del partido, que concluyó con la victoria del Madrid 3-2. Al finalizar el encuentro, los futbolistas no se pronunciaron sobre el tema.
El gesto ha desencadenado una avalancha de comentarios en medios de comunicación y en redes sociales. Algunos sostienen que los jugadores demostraron solidaridad con los migrantes, mientras que otros los critican por no dar un apoyo total a los ciudadanos de Ceuta. También han surgido acusaciones hacia el grupo empresarial que organizó la iniciativa, acusándolos de poner a los futbolistas en una posición incómoda.
Jorge Calabrés, periodista de un medio digital, manifestó su indignación: “Están en el Real Madrid, no en cualquier club. El apoyo a Ceuta no es un tema político ni religioso”, comentó. Por otro lado, el comentarista deportivo Santiago Segurola defendió a los jugadores, afirmando que la situación fue una “intromisión flagrante” por parte de los empresarios. “Se les obliga a los jugadores a asumir responsabilidades que no les corresponden”, aseveró en una emisora de radio.
Las camisetas, que incluían el mensaje “Todos somos caballas”, fueron creadas y distribuidas por una asociación empresarial de la región oriental de Valencia. La Liga las aprobó como parte del protocolo habitual para gestos ceremoniales antes de los partidos, y tanto el Real Madrid como el Elche consentieron su uso.
El equipo madrileño destacó que estas camisetas representaban una “muestra de solidaridad con Ceuta”, que aún enfrenta dificultades para atender a un gran número de migrantes. Vinícius, conocido por su participación en debates sociales, ha sido víctima de ataques racistas por parte de aficionados rivales en el pasado. La madre de Mbappé proviene de Argelia, mientras que su padre emigró de Camerún a Francia, donde nació el futbolista.
La polémica ha captado la atención de los medios, con un medio local recopilando diversas reacciones en redes sociales, donde muchas de ellas criticaron a los jugadores por lo que consideraron una ofensa a la iniciativa solidaria. Algunos hinchas incluso sugirieron que Mbappé y Vinícius deberían ser silbados en todos los estadios de España como protesta. Comentarios como “están faltando el respeto al sufrimiento de nuestros compatriotas” y “qué vergüenza” fueron frecuentes entre las críticas.
La noche previa al enfrentamiento entre el Madrid y el Elche, los jugadores del Real Betis que participaron en un partido en Villarreal también lucieron camisetas en apoyo a Ceuta. Sin embargo, Abde Ezzalzouli, delantero del Betis y de nacionalidad marroquí, recibió severas críticas de algunos aficionados marroquíes tras aparecer con la camiseta. Abde, quien se trasladó a España en su infancia, defendió su decisión manifestando que no se disculparía por usar una camiseta que consideraba social y sin fin político.
“Era una camiseta de carácter social en apoyo a una población y sus habitantes, independientemente de su nacionalidad”, expuso. “Aquellos que piensen que esto cuestiona mi amor por mi país están en su derecho, pero yo seguiré con la cabeza en alto, representando mis raíces con orgullo y sacrificio”.
Ceuta ha sido un punto de tensión política, destacando una crisis en la cual unas 140 personas perdieron la vida al intentar cruzar la frontera por mar, convirtiéndose en un tema de debate significativo en España. Grupos de extrema derecha y partidos conservadores intentan capitalizar esta crisis en las próximas elecciones nacionales, lo que ha llevado a cuestionar la política del gobierno hacia Marruecos, mientras ambos países se preparan para organizar el Mundial de 2030 junto a Portugal.
Ceuta, junto a Melilla, es uno de los dos territorios españoles en el norte de África y ha estado bajo dominio español desde 1580. Allí, cristianos y musulmanes, asi como ciudadanos españoles y marroquíes, conviven en relativa armonía, a pesar de los intentos de muchos migrantes de cruzar la valla fronteriza en busca de una mejor vida en Europa.









