Este tanto no solo significó su primer grito de gol en su décimo partido con el club xeneize ni fue solamente un paso hacia las semifinales de la Copa Sudamericana. Para Lozano, ese momento también fue un acto de liberación emocional y una conmovedora homenaje a su amigo Juan Izquierdo, el defensor uruguayo que falleció tras sufrir un paro cardiorrespiratorio en el mismo Morumbí.
Para comprender la intensa carga emocional detrás de ese gol, es necesario retroceder al 22 de agosto de 2024. En aquella noche trágica, Lozano se encontraba en el césped de ese estadio, defendiendo los colores de Nacional de Uruguay durante un encuentro de la Copa Libertadores. En ese contexto, la desgracia se presentó cuando su compañero Izquierdo se desplomó repentinamente. Lozano, que estaba a pocos metros, intentó ayudarlo, pero tras cinco días de angustia, el defensor uruguayo falleció el 27 de agosto en el hospital Albert Einstein de São Paulo.
La muerte prematura de Izquierdo sumió a Lozano en un profundo luto que detuvo su carrera. Decidió no aceptar ofertas para jugar en el extranjero y sintió que debía permanecer en Montevideo, donde vivió el duelo rodeado de sus seres queridos. No fue hasta enero de 2025 que, entendiendo que su proceso de sanación requería nuevas experiencias, se trasladó a Argentinos Juniors.
El destino hizo que dos años después regresara al mismo escenario, pero esta vez con la camiseta azul y oro de Boca. Lozano transformó el dolor acumulado en energía y, en un momento de redención, disparó un zurdazo que dejó a las gradas brasileñas en silencio. Al celebrar su gol, no solo encaminó a su equipo hacia las semifinales, sino que, de alguna manera, también ofreció a su amigo en el cielo una sonrisa y la venganza que el destino les debía.
La emoción de Lozano quedó marcada incluso minutos después del pitido final. Aún con la adrenalina en su cuerpo, el defensor tomó el micrófono ante la transmisión oficial y compartió sus sentimientos. “Hicimos un buen partido. Estamos sólidos, salvo por el gol en el final. Hay que seguir, venimos muy bien. Quiero mandarle un saludo grande a mi familia y también a la familia de Juan Izquierdo porque fue un partido muy especial para mí en este estadio. Hace dos años perdí a un compañero en esta cancha”, afirmó, recordando a su amigo en medio de su felicidad.









