Por un lado, pidió evitar que la visita papal se interprete en clave política, porque “la máxima atención está en el visitante”, afirmó monseñor Marcelo Colombo, presidente del Episcopado. La aclaración llegó después de una pregunta sobre los encuentros que el presidente Javier Milei mantuvo en los últimos días con referentes de distintas religiones y la ausencia de una reunión formal con la Conferencia Episcopal Argentina, pese a las conversaciones de coordinación en marcha.
El lunes pasado, Milei participó en dos actividades vinculadas con la comunidad judía, donde recibió una distinción. Durante el fin de semana, en tanto, viajó a Neuquén para inaugurar un templo evangélico ligado a la familia de la senadora de La Libertad Avanza Nadia Márquez.
“En este momento estamos abocados a la visita, la máxima atención está en el visitante. Nos parece super oportuno subrayar que todo lo que hagamos es en auspicio del crecimiento en las relaciones entre instituciones”, insistió Colombo.
Por otro lado, los obispos reclamaron al Congreso que los diputados y senadores “se pongan las pilas” y “no dejen morir” un proyecto para combatir la ludopatía. La iniciativa ya tiene media sanción y podría perder estado parlamentario a fin de mes.
Al referirse al aumento del juego en línea entre los jóvenes y a la drogadependencia, el secretario del Episcopado, Raúl Pizarro, sostuvo que “tenemos que ocuparnos nosotros de ellos, no solo el Gobierno. Entre todos tenemos que hacer una vida más humana y más digna, no quedarnos en algo político”, insistió.
Esta semana, la Comisión Episcopal de Pastoral Social presentó una petición para impulsar el avance del proyecto en el Congreso. La iniciativa reúne el respaldo de organizaciones de distintas partes del país, que alertan sobre la expansión de la ludopatía y los riesgos de las apuestas en línea para la salud mental y el bienestar de niños, niñas y adolescentes.
Se trata del proyecto de prevención de la ludopatía y regulación de las apuestas en línea, aprobado por la Cámara de Diputados en noviembre de 2024 a propuesta de bloques opositores. El texto perdería estado parlamentario el 30 de noviembre.
El oficialismo no apoyó la iniciativa y llegó a anticipar que la vetaría. En mayo, el Gobierno envió al Senado un proyecto propio, centrado en el juego ilegal y con menos controles para los operadores con licencia.
El llamado a no politizar la visita se produce en un contexto de activa participación política. La Casa Rosada celebró el anuncio de la llegada del Papa, lo calificó de “histórico” y encomendó al canciller Pablo Quirno recomponer los vínculos con el Vaticano y el Episcopado.
En agosto, el Comité Nacional para la visita se reunió en la Casa Rosada con funcionarios encabezados por Karina Milei. Desde entonces se intensificaron los contactos entre las jurisdicciones de la Ciudad de Buenos Aires, la Nación y las provincias de Buenos Aires y Córdoba.
Sin embargo, Milei no recibió a los obispos que actualmente conducen la Conferencia Episcopal, aunque en las últimas semanas sí se reunió con referentes de otras religiones. La diferencia no fue planteada en esos términos durante la conferencia de prensa.
Los obispos optaron por hablar de bienvenida: dijeron que la Iglesia quiere recibir a todos y ofrecer “una mesa tendida” a quienes se acerquen. También resaltaron la importancia de compartir la experiencia con otras religiones y señalaron que las actividades de la visita pueden contribuir al fortalecimiento de los vínculos entre instituciones.
El mensaje central de la Iglesia, explicaron, es social antes que logístico. Los obispos afirmaron que la institución se entiende como “servidora de la humanidad” y que el magisterio reciente profundiza el camino iniciado por el Concilio Vaticano II, orientado a una mayor integración en el mundo contemporáneo.
También pidieron prestar atención a las situaciones de vulnerabilidad, en particular a las de las personas con discapacidad, y advirtieron que la sociedad tiene dificultades para sostenerlas. Como referencia, citaron el capítulo 25 del Evangelio de Mateo, que describe el juicio final y presenta como medida la manera en que se trató al hambriento, al enfermo, al extranjero y al preso. Lo señalaron como un mandato para acompañar a quienes más lo necesitan.
En ese contexto, mencionaron la ludopatía como uno de los problemas que no deben quedar invisibilizados, junto con la drogadependencia. Adelantaron que en Luján habrá un espacio reservado para los Hogares de Cristo, que trabajan en el tratamiento de las adicciones.
Los obispos reconocieron que las dudas sobre la salud del Papa habían frenado al comienzo las inscripciones para las actividades, pero dijeron que el entusiasmo se recuperó a medida que se acerca la fecha.
Pizarro aclaró que no hay indicaciones especiales relacionadas con el estado de salud de León XIV y que se tomarán precauciones durante los desplazamientos más exigentes. Además, lo describieron como un hombre “muy moderado” que pidió especialmente tener contacto con los jóvenes.
A los fieles les recomendaron actuar con sentido común: “caminar juntos, no llevar carteles grandes, cuidarse entre todos”. También les pidieron sostener un “espíritu de peregrinos”, ante la posibilidad de jornadas calurosas y situaciones incómodas durante las movilizaciones masivas.
La tarde del lunes estará dedicada a un homenaje a Francisco. León XIV, cuando todavía era conocido como Robert Prevost, lo acompañó durante sus últimos años y fue uno de sus colaboradores más cercanos. También presidió la Comisión Pontificia para América Latina.
Ese día, el Papa mantendrá un encuentro privado con el conjunto de los obispos en la Catedral Metropolitana, uno de los sitios más vinculados con la trayectoria de Jorge Bergoglio como arzobispo de Buenos Aires.
Los obispos anticiparon que los mensajes de Francisco estarán presentes a lo largo del viaje. Será la primera visita de un Papa desde 1987 y, por ese motivo, el entusiasmo es muy grande.











