El análisis revela que el 59,8 por ciento de los consultados ha tenido que endeudarse o pedir prestado para poder comprar comida. “El patrón de endeudamiento en las familias cambió a partir de la crisis social”, comentó Daniel Menéndez, director del Instituto Periferias. Detalló que los hogares han pasado de contraer deudas por situaciones excepcionales, como un cumpleaños o emergencias, a hacerlo crónicamente para mantener la compra de alimentos.
Este fenómeno se vincula, según el informe, con la disminución del poder adquisitivo de los ingresos. Cuando los ingresos regulares no alcanzan, el endeudamiento comienza a cubrir esa brecha.
“La crisis de endeudamiento es, antes que nada, una crisis de ingresos”, sostuvo Menéndez. “Cuando el salario, los trabajos informales o las jubilaciones ya no alcanzan para llegar a fin de mes, la deuda comienza a reemplazar a los ingresos anteriores”, agregó.
En este contexto, la función del crédito se transforma. En vez de ser una herramienta para financiar compras significativas o afrontar situaciones extraordinarias, se convierte en un medio para asegurar la alimentación y otras necesidades básicas. “El crédito deja de ser una herramienta y se transforma en un mecanismo de supervivencia”, afirmó el dirigente.
El informe también destaca las dificultades para cumplir con las obligaciones financieras acumuladas. Menéndez advirtió sobre los altos niveles de mora y criticó las condiciones que enfrentan las familias que recurren al crédito.
“Estamos frente a niveles alarmantes de mora, nunca vistos en tiempos recientes”, aseguró. Además, cuestionó la diferencia entre las tasas que las entidades imponen por préstamos y las que ofrecen por los depósitos de los ahorristas.
Para el Instituto Periferias, la solución al problema requiere una mejora sostenida de los ingresos. De no ser así, advierte el estudio, las familias seguirán recurriendo al endeudamiento para financiar gastos que alguna vez podían cubrir con sus sueldos, jubilaciones u otros ingresos informales.
“Si no se recupera el poder adquisitivo de forma sostenida, las familias continuarán endeudándose para suplir lo que sus ingresos ya no pueden cubrir”, concluyó Menéndez.









