El documento compila los temas centrales que el banco discutirá con las direcciones de 24 entidades financieras en este encuentro, además de incluir recomendaciones, precios objetivo y comparaciones de valuaciones que ayudan a identificar dónde se encuentran las oportunidades más atractivas dentro del sector. Según el análisis, Goldman Sachs estima que los bancos de la región CEEMEA presentan, en promedio, un potencial de suba del 8%.
El sector se valora a 9,6 veces las ganancias proyectadas para 2027 y muestra un retorno sobre el patrimonio tangible (ROTE) estimado del 20% para ese año. Sin embargo, las diferencias entre los distintos mercados son notables. Por un lado, Turquía destaca por tener las valuaciones más bajas, combinadas con expectativas de elevados retornos. En contraposición, Arabia Saudita se presenta con descuentos importantes en relación a su historia. En el caso de Europa Central, varias entidades se benefician de una rentabilidad elevada, aunque sus acciones ya han incorporado una parte considerable de las novedades positivas.
Dentro de las acciones analizadas, Isbank se resalta por su potencial de crecimiento. Goldman Sachs le asigna una recomendación de compra y un precio objetivo de 16,50 liras, comparado con una cotización de referencia de 13,05 liras. Esto sugiere un aumento potencial del 26% en un horizonte de 12 meses. Otras entidades que emergen en el análisis son Qatar National Bank, con un potencial de 19%; OTP Bank y Riyad Bank, ambos con un 18%; Garanti Bank y Al-Rajhi Bank, con un 16%; y Saudi National Bank y Saudi Awwal Bank, con un 14%.
Detrás de estas recomendaciones, el informe identifica siete factores que pueden influir en el desempeño de las acciones bancarias. El primero de ellos es la evolución de las tasas de interés y su efecto sobre el margen financiero, que se refiere a la diferencia entre lo que los bancos cobran por otorgar préstamos y lo que abonan por captar fondos. El efecto de las tasas no es lineal. Mientras que una tasa alta puede sostener los ingresos generados por los préstamos, también eleva el costo de los depósitos y otras fuentes de financiamiento. Si los bancos centrales deciden iniciar recortes en las tasas, el costo del fondeo podría disminuir, pero también es probable que se vea afectado el rendimiento de los activos.
Esta tensión permea gran parte del informe. En Turquía, Goldman busca determinar si la normalización de la liquidez permitirá disminuir el costo del fondeo y ampliar el diferencial entre préstamos y depósitos en liras. En Arabia Saudita, indaga si un eventual retraso en los recortes globales podría beneficiar los márgenes, o si la competencia por captar depósitos absorberá ese efecto positivo. Para los bancos de Emiratos Árabes Unidos, un escenario de tasas elevadas podría sostener los márgenes por más tiempo, aunque su ventaja dependerá de la capacidad de las entidades para mantener una estructura de fondeo estable.
El segundo factor considerado es la liquidez. En Arabia Saudita, la expansión de los préstamos y los ambiciosos proyectos relacionados con el programa Vision 2030 están incrementando la demanda de financiamiento, aunque los depósitos no necesariamente crecen a un ritmo paralelo. Esta situación podría llevar a las entidades a pagar tasas más altas para atraer recursos, recurrir más frecuentemente a las facilidades del banco central, o moderar la velocidad de otorgamiento de créditos. En Emiratos Árabes Unidos, Goldman consulta a los dirigentes bancarios sobre si ya se están observando condiciones de fondeo más restrictivas, así como una mayor competencia por depósitos tanto corporativos como minoristas.
Riyad Bank se destaca como una de las apuestas relevantes en el informe, con un precio objetivo de 24,50 riales, a partir de un valor de referencia de 20,58 riales, lo cual representa un potencial del 18%. Sin embargo, el éxito de esta oportunidad dependerá de que el banco mantenga su crecimiento sin que el encarecimiento de los depósitos afecte sus márgenes.
El tercer factor a considerar es la capacidad de expandir la cartera de préstamos sin sacrificar la rentabilidad ni asumir niveles excesivos de riesgo. En Arabia Saudita, Goldman analiza si los bancos continuarán enfocados en los grandes proyectos corporativos o buscarán incrementar su actividad en segmentos que ofrezcan mayor rendimiento, como los créditos personales e hipotecarios. En Turquía, el crecimiento estará condicionado por los límites de crédito impuestos para controlar la inflación y la demanda interna. Por consiguiente, el banco de Wall Street indaga sobre cuáles segmentos podrían ofrecer oportunidades en una economía que comienza a desacelerarse.
En Europa central, las entidades intentan aprovechar proyectos de infraestructura, defensa y transición energética, aunque esta expansión puede requerir más capital y podría elevar la exposición a sectores sensibles al ciclo económico. Goldman no considera que todo crecimiento sea igualmente valioso; la clave radica en cuánta rentabilidad genera cada préstamo, a qué costo de fondeo se accede y qué riesgo de incumplimiento presenta.
El cuarto aspecto a destacar es el deterioro de la calidad crediticia. Goldman pone su atención en los préstamos calificados como Stage 2, que todavía no están en incumplimiento, pero muestran un aumento significativo del riesgo. La preocupación se centra en sectores como el transporte, la logística, la industria y el comercio exterior, que están expuestos al encarecimiento del petróleo y a las disrupciones en las rutas comerciales.
El informe también explora cuánto de la recuperación reciente en el costo del riesgo se puede atribuir a recuperaciones extraordinarias de créditos previamente castigados y cuánto representa una mejora sostenible de las carteras. Por ejemplo, Saudi Awwal Bank registró un costo del riesgo de solo 11 puntos básicos durante el primer semestre de 2026, por debajo de su guía anual de entre 25 y 35 puntos básicos. Sin embargo, esa cifra se benefició de la reversión de una previsión de 100 millones de riales durante el segundo trimestre. Goldman mantiene una recomendación de compra sobre esta entidad, con un precio objetivo de 39 riales y un potencial del 14%, aunque advierte que el costo del riesgo podría normalizarse a medida que se moderen las recuperaciones y crezca la cartera durante 2027.
La tensión geopolítica constituye el quinto factor relevante. El informe considera el impacto del conflicto entre Estados Unidos e Irán, las restricciones comerciales y las interrupciones en las rutas energéticas y marítimas. Los precios elevados del petróleo pueden incrementar los ingresos de los países productores del Golfo, pero, a su vez, también elevan los costos de transporte, energía e insumos para los clientes corporativos de los bancos.
Goldman busca establecer si las entidades ya detectan señales de estrés entre compañías industriales, logísticas y manufactureras. También analiza el efecto sobre el financiamiento del comercio exterior y los ingresos por servicios relacionados con operaciones internacionales. En Emiratos, se suma un riesgo adicional: las sanciones estadounidenses y la necesidad de proteger las relaciones de corresponsalía en dólares. El banco investiga cómo están reforzando sus controles las entidades para evitar que una mayor exposición regional afecte su acceso al sistema financiero internacional.
Dentro de este mercado, Goldman tiene preferencia por las entidades de Abu Dhabi, recomendando la compra de Abu Dhabi Commercial Bank, que presenta un potencial del 12%, y First Abu Dhabi Bank, con un recorrido estimado del 13%. Por otro lado, mantiene una recomendación neutral sobre Emirates NBD, cuya suba esperada es de apenas un 5%.
El sexto aspecto a considerar es la gestión del capital. Los bancos deben equilibrar tres objetivos cruciales: financiar el crecimiento del crédito, cumplir con exigencias regulatorias más estrictas y distribuir dividendos entre sus accionistas. Goldman presta especial atención a los colchones anticíclicos de capital, conocidos como CCyB, que exigen a las entidades reservar recursos adicionales durante períodos de expansión crediticia o aumento del riesgo.
En Arabia Saudita, esta exigencia coincide con una alta demanda de financiamiento para grandes proyectos. En Polonia y otros mercados de Europa central, también deben enfrentarse a cambios regulatorios relacionados con hipotecas y protección de consumidores. Un mayor requerimiento de capital puede limitar los dividendos, reducir el retorno para los accionistas o obligar a emisiones de instrumentos adicionales. Por el contrario, una entidad con excedentes de capital puede acelerar distribuciones, recomprar acciones o financiar adquisiciones. Por estas razones, Goldman no solo evalúa las ganancias de un banco, sino también qué parte de ellas puede ser devuelta de manera sostenible a sus accionistas.
El séptimo factor es la capacidad de convertir la inversión en tecnología en una reducción efectiva de costos. Muchos bancos están destinando recursos a la inteligencia artificial, automatización, personalización de productos y digitalización de procesos. Sin embargo, Goldman plantea un interrogante crítico: ¿cuándo estas iniciativas dejarán de ser reinversiones constantes y comenzarán a generar ahorros visibles?
El indicador fundamental es la relación entre costos e ingresos. Una mejora sostenida en esta área puede expandir la rentabilidad incluso si los márgenes financieros se ven comprimidos. No obstante, los gastos en tecnología, ciberseguridad y capacitación también se traducen en un piso más alto para los costos operativos. Goldman consulta en Turquía si Akbank podrá compensar los aumentos inflacionarios mediante herramientas de inteligencia artificial, mientras que en Emiratos y Europa Central la atención se centra en cómo las plataformas digitales pueden mejorar la productividad y la captación de clientes.
Turquía ofrece la combinación más agresiva en términos de valuación y rentabilidad. Sus bancos cotizan, en promedio, a 3,1 veces las ganancias proyectadas para 2027 y a 0,6 veces su valor contable tangible. A su vez, Goldman proyecta un ROTE del 30% para ese mismo año. Isbank lidera en términos de potencial, con una suba estimada del 26%. Garanti Bank también recibe recomendación de compra y podría avanzar 16%, alcanzando un precio objetivo de 155 liras. Akbank se mantiene en una posición neutral, con un recorrido calculado del 7%.
En Arabia Saudita, las entidades presentan un descuento promedio del 19% en comparación con sus múltiplos históricos de cinco años. Riyad Bank se destaca por su potencial dentro del grupo, con un 18%, seguido por Al-Rajhi Bank con un 16%, y Saudi National Bank y Saudi Awwal Bank, ambos con un 14%.
Europa Central muestra una situación distinta. Los bancos de Polonia, Hungría y República Checa cotizan a una prima del 57% respecto a su promedio histórico por valor libro y de un 65% en comparación con los que están incluidos en el índice MSCI Emergentes. Aun así, Goldman sigue recomendando comprar OTP Bank, que tiene un recorrido potencial del 18%; PKO Bank Polski, con un 8%; y Erste Group. La alta rentabilidad sigue respaldando a estas entidades, aunque el margen de error es menor debido a que sus valuaciones son más exigentes.
En términos comparativos con la situación de América Latina, Goldman Sachs estima que los bancos latinoamericanos ofrecen un potencial promedio del 9%, cotizando a 9,3 veces las ganancias proyectadas para 2027, y con un ROTE estimado del 23%. Para ese año, el rendimiento esperado por dividends asciende al 5,5%. Brasil destaca con un potencial promedio del 15%, con una valuación de 7,7 veces ganancias y un ROTE proyectado del 22% para 2027. En contraposición, Chile se ubica en una situación desfavorable, con un potencial agregado negativo del 17%.
La conclusión general de Goldman Sachs indica que, aunque todavía existen bancos emergentes con valuaciones atractivas, la simple búsqueda de múltiplos bajos ya no es suficiente. Las acciones con mayor potencial deberán demostrar su capacidad de mantener márgenes, financiar el crecimiento, gestionar la mora y remunerar a sus accionistas en un entorno caracterizado por tasas altas, una intensa competencia por depósitos y un elevado riesgo geopolítico.









