En un relato a medios locales, la mujer compartió los momentos previos al ataque. Aseguró que, al ver a los perros, optó por no correr para no incentivarlos. “Yo venía caminando, los vi que estaban parados ahí, pero decidí caminar lentamente, obviamente sin molestarlos. Les tengo respeto, no intenté correr ni nada, pero a pesar de eso me atacaron”, rememoró.
Uno de los perros se lanzó hacia ella y el segundo la empujó, haciéndola caer al suelo. “Me puse el brazo sobre la cara y el otro me empujó y me tiró al piso. En ese momento, comenzó a morderme y me destrozó el brazo”, relató.
La mujer sufrió graves lesiones y comenzó a perder una cantidad considerable de sangre. Sus gritos alcanzaron a una vecina que estaba durmiendo, quien salió al auxilio junto a otro vecino. Juntos lograron separar a los perros y solicitar asistencia: “Solo rogaba que no me maten”, confió.
La seriedad de sus heridas requirió una intervención médica de emergencia. El ataque afectó un músculo de su brazo izquierdo y debió ser trasladada a Terapia Intensiva antes de iniciar su recuperación. Actualmente sigue bajo control médico y con tratamiento, pero desconoce cómo quedará su brazo a largo plazo.
“Sí, el brazo izquierdo que me rompió el músculo y luego me tuvieron que operar al llegar al hospital. Ahora tengo controles y no sé cómo irá a quedar, esperemos que bien, pero es un proceso prolongado”, comentó.
El ataque no solo dejó secuelas físicas. Andrea está en formación para convertirse en acompañante terapéutica y realiza prácticas en este ámbito. También trabaja como masajista y pedicura, pero actualmente no sabe cuándo podrá retomar sus actividades.
“No es que salí del hospital, me operaron y eso fue todo. Sufro dolor, estoy con medicación, y esto implica un procedimiento nuevo que debo seguir a raíz del ataque”, explicó.
Andrea señaló que los perros ya habían sido vistos anteriormente en el barrio, merodeando sin supervisión. Vecinos habían alertado a los dueños sobre la necesidad de mantener un control sobre ellos. “De vez en cuando andaban sueltos y varios vecinos les advirtieron a los dueños que al menos les pusieran un bozal o los amarraran, porque no podían estar sueltos”, añadió.
Después del incidente, Andrea presentó denuncias pertinentes ante la Fiscalía y aguarda los siguientes pasos del proceso. Según su testimonio, los perros ya no se encontrarían en el lugar del ataque, y la dueña habría ido a solicitar la devolución de los animales.









