Dos días después de la derrota en la final del Mundial 2026 contra España, Messi compartió una carta que hizo pública recientemente. Sin embargo, ya había dejado pistas desde el inicio de la Copa del Mundo de que esta sería su última participación, tal como se menciona en un célebre documental que lo impactó, sobre la última temporada de Michael Jordan y sus Chicago Bulls.
Si analizamos el desarrollo del torneo, la alocución previa al partido decisivo en Nueva York fue una advertencia significativa. Durante esa charla con sus compañeros, su mensaje emergió con claridad. Su intenso llanto al ver el apoyo de los hinchas en las gradas también indicaba que era el momento de colgar la camiseta.
Otra imagen memorable de la Copa del Mundo ocurrió días antes, en Atlanta, cuando la Selección logró una de las victorias más celebradas en la historia del fútbol argentino. A 40 años de los emblemáticos goles de Diego Maradona a Inglaterra en el Mundial de México 86, el equipo superó un marcador adverso de 0-1 y terminó ganando. Messi, como figura central, hizo un pase magistral para el gol de cabeza de Lautaro Martínez. Para muchos, la actuación de Messi en Estados Unidos durante las semifinales coronó su reinado en el fútbol argentino.
El sonido del silbato del árbitro se perdió entre el estallido de la multitud. Todos los presentes, aquellos espectadores en la cancha y quienes siguieron el partido por televisión, pudieron observar a Messi arrodillarse, moviendo las manos en celebración por una victoria histórica. ¿Podría haber sido ese el instante en que se sintió completamente vacío, como mencionó en su carta de despedida?
Durante el campeonato, el número 10 también experimentó momentos difíciles que requirieron el apoyo de sus compañeros. “Le dijimos que todavía era temprano para que esto se acabara”, recordó Enzo Fernández, quien anotó el tercer gol en el partido crucial contra Egipto. “Traté de abrazarlo para que sintiera que estaríamos a su lado hasta el final. Para nosotros, tenerlo con nosotros es un gran plus. También jugamos para que su último partido no llegara nunca”, comentó Leandro Paredes en la zona mixta. Internamente, todos querían evitar que ese momento se concretara.
El primer indicio del final llegó en el encuentro contra Argelia. En aquella calurosa tarde en Kansas City, Messi brilló anotando tres goles, pero lo que sorprendió al mundo fue la emoción que mostró en sus festejos. Ese video, donde miraba fijamente a la cámara y decía “Te amo”, fue una declaración destinada únicamente a su padre, quien no pudo acompañarlo como solía hacerlo en sus partidos.
“Al finalizar cada encuentro, esperaba con ansias tu mensaje y te extrañaba. Ahí comprendí que la situación era realmente complicada. Así y todo, seguía pensando en llegar tan lejos como pudiera, para que tuvieras la oportunidad de ver un partido. Alcanzamos la final y no pudiste estar. Quería ganarla para mostrártela. No lo logré, las piernas no me respondieron. Intenté luchar contra mis limitaciones físicas, pero no lo conseguí”, expresó en la emotiva carta dedicada a su padre tras su fallecimiento.
Recientemente, reafirmó ese sentimiento hacia otro destinatario: su amada celeste y blanca. “Se están cerrando etapas y esta es una que me duele. Amo, amé y amaré siempre estar en la Selección. Me he vaciado y ya no tengo más para dar, además vienen jóvenes talentosos detrás que merecen su oportunidad”, sostuvo en un escrito luego de una amarga derrota, que le impactó de manera diferente a las de Brasil 2014 y otros fracasos que sus críticos solían señalar hasta que se rindieron ante su grandeza.
Fue un Mundial colmado de señales claras para Messi, tanto dentro como fuera del campo. Cuando muchos creían que su última gran hazaña había ocurrido en Qatar, él se preparó de una manera especial para competir. “Estuviste a mi lado desde el comienzo y faltaba tan poco para el final. ¿Por qué no pudiste esperar ese poco más y terminar juntos?”, le dijo a su padre en la mencionada carta. De esta forma, anunció simbólicamente lo que finalmente ocurrió. Aunque esa despedida a su padre fue escrita cronológicamente después de decidir dejar la camiseta 10 para siempre, se convirtió en su último acto de amor tanto para su progenitor como para todos los argentinos.









