Lionel Scaloni ha mantenido 17 de los 26 convocados, lo que representa cerca del 65% de la alineación consagrada en la anterior Copa del Mundo. La lista solo podrá sufrir modificaciones hasta 48 horas previas al primer partido contra Argelia, programado para el 16 de junio en Kansas City. De esta manera, si así lo decide, el entrenador podría presentar una formación casi idéntica a la que venció a Francia en la final de Lusail.
La única ausencia significativa es la de Ángel Di María, quien ya se retiró del equipo nacional, aunque su lugar podría ser ocupado por otros campeones como Thiago Almada o Leandro Paredes, o por Nicolás González y Giovani Lo Celso, quienes no participaron en la última Copa del Mundo por lesiones.
A pesar de las preocupaciones sobre el estado físico de algunos jugadores, como Lo Celso, que tiene poca continuidad en el Betis, o Gonzalo Montiel, que se está recuperando de un desgarro, el ambiente en torno a la selección es optimista. El cuerpo técnico ha decidido llevar a estos jugadores, con la esperanza de que puedan rendir al máximo en los entrenamientos previos. Emiliano Martínez, Cristian Romero, Leandro Paredes, Nahuel Molina, Montiel y Nicolás Paz son seguidos de cerca, y su condición se evaluará en los entrenamientos antes de los amistosos contra Honduras e Islandia. Argentina, con un equipo que se conoce a la perfección y con el respaldo de figuras destacadas, parece estar en condiciones de afrontar la fase de grupos sin contratiempos.
Las experiencias de otras selecciones que han mantenido una base amplia para defender su título no han terminado en éxito. Francia, que repitió a 14 de sus jugadores campeones en Corea-Japón 2002 y España, que llevó a 16 de los que ganaron en Sudáfrica 2010, fueron eliminadas en la primera ronda. En el caso de España, incluso, el porcentaje de continuidad fue mayor al de Argentina: 69%. Sin embargo, cada contexto es diferente. El equipo de Scaloni cuenta con un núcleo sólido de futbolistas en la franja de edad ideal, entre 23 y 30 años, muchos de los cuales juegan en los equipos más importantes de Europa. Aunque las lesiones generan cierta preocupación, la estructura robusta que sostiene al equipo desde Qatar no se ve alterada.
El intento de Argentina por repetir el título ha tenido resultados variados. En 1982, César Luis Menotti retuvo el 50% del equipo campeón de 1978 y sumó a Diego Maradona. Aunque había grandes expectativas, el equipo no logró amalgamarse y fue eliminado en la segunda ronda. Años después, Carlos Bilardo llevó a Italia a solo siete campeones de México 86, liderados por Maradona. A pesar de un rendimiento irregular, ese equipo llegó a la final y perdió ante Alemania. Las lecciones aprendidas indican que no hay una fórmula mágica: tanto la continuidad como la renovación no garantizan el éxito, aunque es preferible llegar con futbolistas que estén en plenitud física y competitiva.
El antecedente que puede alimentar la esperanza argentina es el de Brasil, que entre 1958 y 1962 mantuvo a 14 de sus campeones y logró nuevamente el título. Desde entonces han pasado 64 años, y ninguna selección ha podido repetir.
La continuidad de tantos futbolistas favorece también las tradiciones y cábalas del grupo. En esta concentración se repiten varios detalles, como la decoración del hotel con imágenes del equipo, frases motivacionales, el uso de los colores celeste y blanco, y la habitación de Messi. En Qatar, Messi ocupaba el cuarto 201, cuya suma de números dio 3, un número símbolo para la selección. Ahora, en Estados Unidos, reside en el cuarto 202, otro indicio que los hinchas han interpretado como una buena señal y reavivaron la frase que se convirtió en un emblema durante el anterior Mundial: “Elijo creer”.
El hotel Origin de Kansas City acogerá a la delegación durante al menos un mes, un periodo en que el plantel volverá a compartir la ilusión de hacer historia una vez más, persiguiendo un objetivo que, aunque parece distante para muchos, no lo es para una selección que ha aprendido a alcanzar la gloria a pesar de los desafíos.








