El titular del organismo, Caputo, anunció que se destinarán $2 billones a la generación de estos plazos fijos, mediante subastas que alcanzarán un monto de hasta $200.000 millones cada una. Las entidades financieras que ofrezcan las tasas más competitivas recibirán los depósitos, estableciendo un mínimo de UVA+2,5% para el plazo de un año y de UVA+4,5% para el de cinco años.
Hasta junio de 2026, el patrimonio del FGS superaba los $123 billones. En el primer semestre, la mejora acumulada fue del 16,3% en pesos, aunque por debajo de la inflación, que alcanzó el 16,8% en ese mismo período. En dólares, el crecimiento fue del 13,8%.
De la totalidad del patrimonio, cerca de $1,942 billones estaban invertidos en plazos fijos, lo que representaba un 1,6% del monto total bajo la administración del fondo, mostrando un incremento del 178,8% en pesos durante este año.
El resto de las inversiones del FGS se distribuyeron principalmente en varios sectores. Durante una conferencia de prensa, Juan Cruz Micele, director general de inversiones del FGS, comentó que el lanzamiento de este programa de licitaciones llevó un tiempo considerable, debido a la necesidad de separar liquidez específica para estos plazos fijos.
Micele también indicó que los fondos destinados a hipotecarios provienen de inversiones ya realizadas en depósitos bancarios y de flujos futuros por dividendos y otros activos, aunque no ofreció detalles sobre el calendario de estos ingresos ni sobre los vencimientos de los plazos fijos actualmente constituidos por el FGS.
Desde el equipo de Research de Puente señalaron que este esquema no representa una novedad, ya que se implementó previamente en 2009, tras la crisis financiera global, cuando el FGS licitó depósitos a plazo fijo para que los bancos financien la compra de automóviles nacionales. Sin embargo, resaltaron la incertidumbre sobre la fuente de los fondos, dado que el FGS ya tiene sus activos investidos, con un 78% de sus recursos en títulos públicos.
Finalmente, la consultora Outlier analizó que la medida tiene un potencial positivo, aunque será importante observar el efecto de las posiciones que se desarmarán y, en consecuencia, el impacto neto resultante.









