Antes de asumir la presidencia, Milei transformó las redes sociales en su plataforma política, sacando provecho de las dinámicas del ecosistema digital. Para el algoritmo, lo crucial no es tanto el contenido como la capacidad de generar circulación y reacciones. En este espacio, la indignación y la confrontación funcionan no solo como conceptos, sino como el motor que moviliza a una comunidad que encuentra en cada conflicto una razón para participar. Esta estrategia fue encapsulada por el politólogo Giuliano da Empoli con la frase “ira + algoritmo”.
Sin embargo, la revolución digital de Javier Milei parece estar mostrando signos de desgaste. No por un vuelco inesperado, sino porque la herramienta digital que lo catapultó como un fenómeno político sin precedentes en Argentina comienza a mostrar señales de fatiga ahora que ocupa el Sillón de Rivadavia.
Un reciente informe titulado “Fatiga digital” revela una caída gradual y sostenida del protagonismo virtual de Milei desde el escándalo de $LIBRA, en febrero de 2025, cuando concentro cerca de 13 millones de menciones; hoy esa cifra ha disminuido a 3,7 millones. Este estudio indica que no solo ha decrecido el número de personas que hablan del presidente, sino que también se ha debilitado la comunidad digital que, durante años, amplificó su discurso. En una evaluación de las quince cuentas libertarias más influyentes de la conversación, se observó que el número de menciones directas a Milei se redujo de más de 5.000 en abril a 3.697 en julio. Lo más preocupante es que las interacciones han caído aún más que las menciones, sugiriendo que la comunidad no solo ha disminuido su actividad en torno al presidente, sino que su discurso también tiene menos impacto.
Un aspecto cualitativo que destaca es que los actores libertarios parecen haber optado por priorizar la confrontación sobre la gestión gubernamental. Según el informe, el ecosistema oficialista ha utilizado más frecuentemente términos relacionados con la disputa política y mediática —como “kukas”, “VLLC” y “NOLSALP”— que conceptos vinculados a resultados concretos, como el BCRA, riesgo país o superávit. Cuando el Gobierno presenta menos logros para celebrar, la conversación retrocede hacia lo que lo hizo fuerte: tener un enemigo a quien atacar.
Además, se presenta una paradoja profunda: el término “casta”, que fue fundamental en la construcción de la identidad política de Milei, comienza a volverse en su contra. El informe menciona que entre febrero de 2025 y julio de 2026, este término recibió casi cinco millones de menciones, con picos coincidiendo con los escándalos que afectaron al Gobierno, como $LIBRA, ANDIS, Espert y Adorni, que han debilitado uno de los principales logros narrativos del libertarismo.
Aparece una nueva figura en este contexto: Fernando Cerimedo, un operador de ultraderecha que ha utilizado la provocación, la conspiración y las operaciones digitales como métodos políticos en América Latina. Cerimedo, quien previamente había promovido la falsa teoría de fraude electoral contra Jair Bolsonaro, se convirtió en un engranaje clave del arsenal digital de La Libertad Avanza durante la campaña presidencial de 2023, ayudando a posicionar a Milei como el principal actor de la calle online. Sin embargo, su fortuna cambió drásticamente al ser detenido en Bolivia y ser acusado de tentativa de femicidio a su expareja, Nadia Beller. Esto lo llevó de ser un activo digital a una figura tóxica en el mismo ecosistema que ayudó a construir. Beller ha empezado a revelar detalles sobre sus vínculos con la política argentina, incluida su supuesta relación con la filtración de audios sobre la corrupción en la ANDIS, sobre los que Cerimedo ya había declarado ante el fiscal a cargo.
La detención de Cerimedo plantea nuevas interrogantes, particularmente incómodas para el Gobierno. En los días siguientes, muchas cuentas en X que seguían al presidente borraron sus fotos de perfil, suscitando dudas: ¿eran usuarios auténticos o parte de una estrategia de amplificación artificial? ¿Eran bots que se dieron de baja al quedar su líder en prisión?
La situación resulta especialmente inquietante en un momento donde el aparato oficial enfrenta dificultades para organizarse. Santiago Oría, actual responsable de gran parte de la comunicación presidencial, intentó viralizar un mensaje propio creando una granja de bots y fracasó, exponiéndose al ver que cuentas como “oxhusk” y “glyphrot” respondían en cadena con la misma palabra. La escena genera una irónica reflexión sobre la crisis digital del Gobierno: en X comenzaron a aparecer bromas sobre la necesidad de recuperar a Fernando Cerimedo.
Lo acontecido en Bolivia es un síntoma del ecosistema que sustentó el mileísmo en su ascenso y que ahora está mostrando signos de agotamiento. Un Gobierno que prefirió rodearse de personas inexpertas, con ideas extremas, que apoyaban al presidente como un fin en sí mismo, hoy pone en jaque al sistema por las mismas razones que antes los exaltaron. Así sucedió con otros personajes, como Adorni, Novelli y Spagnuolo, y ahora, Cerimedo.
Poco a poco, la política sustentada en algoritmos comienza a quedar sin sustento. Y cuando el ruido cesa, emergen los actores tras el telón: una crónica de una muerte anunciada.









