En una emisión del programa La Trinchera, transmitido el 5 de agosto, el también abogado planteó propuestas extremas para la provincia de Buenos Aires, como la esterilización de sus habitantes y la construcción de un muro con francotiradores, además de usar napalm desde aviones. Sarubbi Benítez ya había recibido sanciones por insultar a la Corte Suprema de Justicia y se encuentra ahora en una conciliación por sus comentarios contra la comunidad islámica.
El compromiso de disculparse y realizar la donación surge como parte de un acuerdo homologado por el juez federal Julián Ercolini, luego de que el Centro Islámico de la República Argentina presentara una denuncia. El fiscal Carlos Rívolo participó en la conciliación, afirmando que supervisará que se cumpla la reparación acordada.
El abogado deberá emitir una retractación pública en la que se expresen sus disculpas hacia la comunidad islámica y asegurarse de que su donación sea efectuada al mencionado hospital.
La denuncia fue presentada por el secretario general del Centro Islámico tras una serie de publicaciones en las que Sarubbi Benítez realizaba comentarios discriminatorios, intimidatorios y que incitaban a la violencia. En una de sus publicaciones, criticó la inclusión de un integrante de la comunidad islámica en el programa Gran Hermano, afirmando: ‘Telefé metió un cabeza de toalla en Gran Hermano. El peor canal de la historia argentina’.
Menos de una hora después, el streamer expresó: ‘No quiero cabezas de toalla en Argentina. No son bienvenidos en el país de la libertad. Vayan a lapidar mujeres y a violar niños y ovejas a otra parte’. Posteriormente, publicó mensajes más agresivos, manifestando su aversión hacia dicha comunidad.
El 15 de julio, Sarubbi Benítez presentó ante el juez un acuerdo conciliatorio, en el que manifestó su arrepentimiento y se comprometió a emitir un desagravio público en X, que deberá permanecer visible durante diez días. Aseguró que no tenía la intención de ofender los sentimientos religiosos de quienes integran esta comunidad.
El juez Ercolini aceptó el acuerdo, señalando que, aunque las expresiones del imputado eran reprochables, no revestían una gravedad tal como para ser consideradas violencia extrema hacia un individuo, ya que se dirigían a una colectividad.









