Este movimiento representa un evento sin precedentes en el país y en el mundo. Entre los felinos se encuentran Joe, Scar, Benjamín, Keko, Amora y Bella, que partirán hacia Frankfurt, Alemania, antes de continuar su ruta hacia Johannesburgo, Sudáfrica. Su destino final es Lionsrock, un santuario que Four Paws gestiona cerca de Bethlehem, abarcando 1250 hectáreas que la organización adquirió en 2006. Allí, serán recibidos nueve tigres y seis leones.
Además, otros 15 felinos –ocho tigres y siete leones– saldrán previamente, a las 10, en dirección al Wildanimal Sanctuary en Denver, Colorado, Estados Unidos.
Cuatro camiones, cubiertos con una bandera argentina y el logotipo de Servicios Logísticos Asociados (SLA) SRL, lograron salir del exzoológico de Luján y se dirigieron en caravana al Aeropuerto Internacional de Ezeiza, donde realizarán los trámites necesarios en el área de carga.
En los santuarios de animales, el concepto de libertad es diferente. Estos espacios están diseñados para albergar a animales que han estado en cautiverio prolongado, ya sea en zoológicos, circos o cotos de caza. La mayoría de estos felinos no podría adaptarse a su hábitat natural, dado que muchos nacieron en cautiverio y no saben cómo sobrevivir por sí mismos. Sin la intervención adecuada, podrían morir de hambre o ser atacados por otros animales.
Para que un lugar se considere santuario, deben cumplirse dos condiciones fundamentales. La primera es que los animales lleguen esterilizados o sean esterilizados antes de su ingreso, garantizando que ningún animal nacido en cautiverio viva en esas condiciones. La segunda es que los felinos no están allí para ser exhibidos, aunque algunos santuarios permiten la visita del público; el bienestar de los animales es prioridad, por lo que deben tener la opción de ocultarse.
Modificando la visión tradicional sobre los animales como seres sintientes, los zoológicos van perdiendo su lugar en la sociedad. Actualmente, existe un creciente rechazo hacia el cautiverio de animales en condiciones de sufrimiento.
En los santuarios de Estados Unidos y Sudáfrica, los felinos que han vivido condiciones mínimas en Luján disfrutarán de amplios recintos adaptados a sus necesidades. Algunos de estos espacios alcanzan las tres hectáreas, y los felinos son reubicados con sus respectivas manadas o hermanos, priorizando siempre su bienestar.
El traslado se desarrolló entre el estrés y la emoción. Esta fase del plan para retirar a los animales del exzoológico de Luján se completará en dos días. Cada detalle es esencial para garantizar la seguridad de los felinos, que pasaron la noche en cajas individuales dentro de una carpa, alineados como estaban en sus jaulas. Algunos ya habían sido trasladados a los camiones.
Durante el viernes y el sábado, los leones y tigres fueron anestesiados con dardos lanzados por un equipo veterinario de Four Paws. Una vez adormecidos, un equipo los cargó en las camionetas y, después de ser monitoreados, fueron ubicados en las cajas en las que viajarán. Al ser cerradas, los animales despertaban en su nuevo entorno.
A través de pequeñas aberturas, se les suministraba alimento y agua durante el recorrido de 24 horas hacia su nueva vida. Esta fue la última noche para los 30 felinos en un lugar donde la mayoría habían nacido sin las condiciones básicas de su especie. Gordo y Florencia, los dos osos del exzoo de Luján, fueron los primeros en viajar y ya están en un santuario en Bulgaria.
Los felinos también atravesaron momentos de incertidumbre y estrés, encerrados en cajas que ahora representan el camino hacia una existencia más acorde a su naturalidad.









