La compra inicial, que se estima llegará en las próximas semanas, tiene un costo de 1,73 millones de dólares, con la posibilidad de que el monto total eventualmente alcance los 12 millones. El contrato incluye fusiles ARAD 7 y ARAD 5, que se diferencian por el calibre de sus proyectiles.
El reemplazo del FAL se llevará a cabo de forma gradual, dado que será necesario distribuir el nuevo armamento, realizar pruebas y adaptarlo al Ejército, la Armada y la Fuerza Aérea. Esta iniciativa forma parte del Plan de Capacidades Militares (PLANCAMIL), que también prevé la incorporación de pistolas, ametralladoras, lanzagranadas, sistemas ópticos y municiones.
La senda hacia esta adquisición comenzó a delinearse en 2024, bajo la gestión del entonces ministro de Defensa, Luis Petri. En ese periodo, se llevaron a cabo mesas técnicas que integraron a representantes del Estado Mayor Conjunto, seguidas de múltiples reuniones con las tres fuerzas armadas.
Durante esa administración, se reactivaron diferentes negociaciones para solventar el rezago logístico en materia de insumos, transporte y equipamiento que el país ha sufrido a lo largo de varias décadas.
En la actualidad, las autoridades están en contacto con proveedores internacionales para evaluar la posibilidad de adquirir tecnología avanzada, que abarca desde drones hasta helicópteros y submarinos. Sin embargo, las restricciones presupuestarias y la compleja situación económica del país colocan el regreso de una flota de submarinos operativos como un objetivo a más largo plazo.
El Ministerio de Defensa formalizó el contrato con su par israelí para la adquisición de los fusiles ARAD.
En mayo, el Gobierno decidió destinar parte de los ingresos generados por privatizaciones y operaciones con inmuebles públicos al fortalecimiento del área militar. Esta decisión fue oficializada a través del Decreto de Necesidad y Urgencia 314/2026, publicado en el Boletín Oficial, con las firmas del presidente Javier Milei y su Gabinete.
La medida impulsa el “Plan de Adecuación y Reequipamiento Militar Argentino”, diseñado para mejorar el equipamiento, modernizar la infraestructura estratégica y recuperar capacidades del Sistema de Defensa Nacional.
El decreto señala que los avances en tecnología militar, incluyendo la inteligencia artificial y las armas automatizadas, demandan nuevas capacidades para las Fuerzas Armadas. Asimismo, resalta la imperiosa necesidad de establecer un sistema de defensa en consonancia con la extensión territorial y los recursos estratégicos del país, tanto marítimos como aéreos.
Finalmente, el texto también menciona que el contexto internacional se caracteriza por “múltiples conflictos geopolíticos latentes” y nuevas amenazas, como ciberataques, sabotajes e incursiones irregulares, lo que subraya la urgencia de actualizar el sistema defensivo.









