El Mundial ha influido notablemente en la rutina de la Casa Rosada. El martes, durante el partido de la Selección, la mayoría de las actividades oficiales se ajustaron al cronograma futbolístico. La conferencia del portavoz se adelantó, se reprogramó una reunión política, y Javier y Karina Milei siguieron el partido desde la Quinta de Olivos, lejos de los despachos de Balcarce 50 y con la agenda despejada.
Cuando el comedor del subsuelo abrió a mediodía, la fila superaba lo habitual. Los empleados decidieron adelantar el almuerzo con el objetivo de terminar antes del pitazo inicial y así regresar a la pantalla. Todos esperan que Argentina repita el triunfo, y en ese marco, las declaraciones de Milei sobre poner la Casa Rosada a disposición para los festejos en caso de ganar el campeonato no sorprendieron: “No tengo nada que hacer en esa foto”, afirmó el Presidente.
A pesar del fervor por el Mundial, el Gobierno continúa trabajando en su gestión económica, probablemente su única carta electoral tras el desvanecimiento de las apuestas sobre la casta y la honestidad. Por ello, Toto Caputo presentó los dólares necesarios para cubrir todos los vencimientos de este año y parte del próximo, buscando evitar el pánico ante el revuelo político que podría generar inestabilidad en este año electoral.
El entusiasmo por la inflación de menos del 2% en junio, con el dato que se revelará el martes, se entremezcla con el debate sobre la reforma electoral. La eliminación de las PASO se complica y el gobierno intenta consolidar alianzas con gobernadores, utilizando las colectoras como símbolo de una unión que requerirá, además, nuevos fondos y garantías para los líderes provinciales en las elecciones locales.
La vigilia del 8 de Julio en Tucumán, en el marco de las celebraciones patrias, se convirtió en un punto de encuentro, destacando un cara a cara entre Milei y Victoria Villarruel. El Presidente hizo una llamativa comparación entre su gestión económica y la gloriosa gesta de José de San Martín, afirmando que su “gesta” sería equivalente al cruce de Los Andes. “Él lo cree de verdad”, argumentaba un funcionario de alto rango del Gobierno, justificando la comparación. Aunque los discursos fueron conocidos, varios detalles interesantes pasaron desapercibidos.
Por otro lado, Adolfo Rodríguez Saá hizo su reaparición en el escenario político y, en el Litoral, se llevó a cabo un interesante encuentro entre el gobernador de Misiones, Hugo Passalacqua, y su homólogo correntino, Gustavo Valdés. A medida que Rodríguez Saá recuerda su pasado político a principios del siglo XXI, Zulemita Menem también ha vuelto a la escena, cenando con Patricia Bullrich.
Un CEO de una automotriz conversó con empresarios, exponiendo el cabildeo chino ante el Gobierno de Lula para ampliar los beneficios en Brasil sobre la importación de autopartes. En la Casa Rosada, el vocero Adrián Ravier comenzaría a marcar una diferencia con su antecesor, distanciándose de la gestión de Adorni.
La vigilia en Tucumán entregó más que un retrato con Milei rodeado de gobernadores. Un año atrás, el Presidente apenas podía contar con un reducido grupo de mandatarios. Ahora, su imagen durante esta celebración contrasta en medio de negociaciones sobre reformas electorales y políticas, la eliminación de las PASO, y el armado de nuevas alianzas. No obstante, la tensión dentro de su propio partido se hizo evidente.
Milei y Villarruel estuvieron casi frente a frente sin intercambiar miradas en la Vigilia de la Independencia. El protocolo establece que las autoridades ingresan por el patio donde firman el libro de visitantes, pero Milei llegó primero y siguió adelante. Villarruel llegó poco después, pero una orden impidió que compartiera el espacio, y debió esperar varios minutos en la vereda. Cuando finalmente le permitieron el acceso, Milei ya se encontraba en el Salón de la Jura.
Dentro del salón, Villarruel fue posicionada frente a Milei, quien ni la miró, al igual que el resto del gabinete. Funcionarios que pasaban cerca ignoraron su presencia, lo que generó comentarios sobre el desprecio hacia la vicepresidenta. Diego Santilli, ministro y figura clave, evitó saludarla. “Parece Messi, qué cintura”, comentó un colega. Sin embargo, Villarruel utilizó su visita para mostrar una agenda propia, como su encuentro con el empresario Jorge Rocchia Ferro, donde defendió la industria local y se posicionó frente a futuros desafíos electorales.
En el entorno presidencial, los tres diputados liberales tucumanos mantuvieron una estrecha vigilancia sobre Milei, intentando evitar que el radical Mariano Campero se acercara al Presidente. La estrategia fue comparada con un bloqueo Rugby para impedir cualquier contacto, justo en la etapa de definición de armados electorales para 2027.
Por otro lado, Osvaldo Jaldo, gobernador peronista, envió señales políticas al convocar a comisionados comunales, entregándoles ponchos como recuerdo, en un gesto de respaldo a la estructura territorial del peronismo en Tucumán, que se encuentra bajo amenaza por las propuestas de La Libertad Avanza.
Una controversia surgió tras la ceremonia, cuando la senadora salteña Emilia Orozco publicó en redes sociales una historia junto a un perro antiexplosivo, afirmando: “No te encontrás con buena gente, pero sí con buenos perros. Capo Tom”, lo que causó malestar tanto en la oposición como en el oficialismo, especialmente en un momento en que el Gobierno intenta mantener la unidad con los gobernadores.
El exgobernador Adolfo Rodríguez Saá, quien ya ha manifestado su interés en participar en las elecciones de 2027, ha recorrido diversas localidades de San Luis, prometiendo recuperar la “gloria” de sus antiguas administraciones. Mientras tanto, la relación con su exsocio Claudio Poggi se ha deteriorado, al punto de que Poggi ha comenzado a limpiar su administración de funcionarios vinculados a Rodríguez Saá, quien intenta mantener su relevancia política a pesar de que las nuevas generaciones parecen no recordar sus gestiones pasadas.
Lejos de esos conflictos, Passalacqua se reunió con Valdés en Misiones para establecer una agenda común que incluía la provisión de gas natural y otros temas de relevancia regional. Posteriormente, Valdés acompañó a Milei en la Vigilia por el 9 de Julio, mientras Passalacqua ausentó, lo que algunos interpretaron como una señal de independencia del Gobierno nacional.
En el ámbito político, sin duda, ha habido conversaciones sobre el futuro de la UCR, mientras que Patricia Bullrich ha sido vista en reuniones sociales con Zulemita Menem, generando especulaciones sobre vínculos dentro del oficialismo. Aunque sus allegados insistieron en que fue un encuentro social, el contexto ha alimentado rumores sobre el posible reacomodamiento del poder dentro de La Libertad Avanza.
Finalmente, en un evento separado, la conversación entre un grupo de empresarios y un destacado CEO de la industria automotriz giró en torno al desarrollo del sector y el desafío que representa la competencia desigual ante los fabricantes chinos. Todos coincidieron en la necesidad de competir en igualdad de condiciones, mientras que en la Casa Rosada, Ravier continuó con su enfoque académico en los medios, presentando un análisis detallado de diversas cuestiones, aunque su extensa conferencia dejó en claro que sus objetivos deben adaptarse a una realidad marcada por el foco del país en el fútbol.









