– Un enfoque optimista, pero cauteloso para el fin de año
– Expectativas mejoradas para 2027, aunque persisten dudas sobre rentabilidad
– Principales retos financieros para el año entrante
– Una guía para el cierre del año
Los empresarios argentinos han aprendido a estructurar sus planes basándose en proyecciones de inflación elevadas, pero en un entorno más estable, comienzan a centrarse en la contención de costos y en las posibles oportunidades de ganancia futura.
De acuerdo con el reciente Índice de Confianza Empresaria, elaborado por una consultora de gestión, entre 355 directores ejecutivos, gerentes y propietarios de empresas, se observa un consenso en el sector privado sobre la proyección de un dólar oficial en aumento y una inflación alineada con las cifras interanuales actuales.
Estas variables son fundamentales para definir presupuestos, listados de precios e inversiones, así como las estrategias comerciales que se despliegan en los meses venideros.
Este panorama se presenta en un contexto en el que el nivel de confianza empresarial ha mostrado mejoría, aunque persisten inquietudes sobre la rentabilidad y los planes de inversión.
Según la investigación, la expectativa promedio apunta a una inflación del 31% para el total de 2026 y a un tipo de cambio oficial de $1,665 por dólar para finales de diciembre.
Independientemente de si estas cifras se concretan, son representativas del marco en el que actualmente operan las empresas para diseñar sus presupuestos y planificar sus negocios.
Por otra parte, el índice de confianza empresarial ha alcanzado los 94 puntos, incrementando cinco unidades respecto al trimestre anterior. Se trata de la segunda subida consecutiva, aunque sigue siendo inferior a los niveles máximos alcanzados en 2024.
Las proyecciones de los empresarios muestran una diferencia moderada en relación con las estimaciones de los analistas financieros. El último Relevamiento de Expectativas de Mercado del Banco Central sugiere una inflación levemente inferior y un tipo de cambio también marginalmente más bajo.
En la última encuesta de agosto, los 47 participantes del REM anticiparon una inflación del 30.3% para todo 2026 y un dólar oficial de $1,630 para diciembre. Por su parte, una consultora liderada por un exministro de Economía prevé una inflación similar, del 30.3%, y un tipo de cambio oficial de $1,624 para fin de año.
Esto implica que los empresarios están considerando un escenario de inflación apenas más elevado y un tipo de cambio superior en unos $35 en comparación con el consenso del mercado.
El optimismo emerge principalmente al abordar perspectivas económicas. El 57% de los empresarios cree que la situación económica mejorará en un año, y el 53% espera un incremento en las ventas durante ese período. Además, el 52% anticipa un crecimiento en la facturación de su empresa.
No obstante, este entusiasmo se atenúa al profundizar sobre los resultados específicos. Solo un 20% considera que la rentabilidad aumentará en los próximos doce meses, mientras que el 44% opina que se mantendrá sin cambios y un 36% espera una disminución.
La inversión también pone de manifiesto esta cautela. Aunque el entorno económico es más propicio que en meses anteriores, apenas un 31% prevé incrementar la inversión en activos fijos en el próximo año, mientras que casi la mitad estima que se mantendrá en los niveles actuales.
La encuesta también indagó sobre el principal desafío que enfrentan actualmente las empresas. La respuesta más común fue la incertidumbre económica, mencionada por un 22% de los encuestados. En segundo lugar, se ubicaron las cuestiones financieras, como el acceso a financiamiento y el flujo de caja (20%), al igual que el aumento de los costos (20%).
Un 13% se refirió a problemas vinculados con el crecimiento del negocio, un 10% a la gestión del personal y un 7% a otros inconvenientes.
Las proyecciones sobre el dólar y la inflación no se deben entender estrictamente como pronósticos económicos, sino como el marco en el que las empresas están basando sus decisiones.
Este panorama incluye un tipo de cambio oficial cercano a $1,665, una inflación del 31%, un repunte gradual en la actividad y un optimismo creciente respecto al futuro económico. Sin embargo, también resalta que el sector privado sigue manteniendo una postura prudente, anticipando un aumento en ventas y facturación, sin trasladar ese optimismo a un aumento equivalente en la rentabilidad o las inversiones.









