Un estudio de Bank of America de Estados Unidos prevé que el patrimonio de esta generación podría aumentar de aproximadamente US$9 billones a US$36 billones para 2030 y alcanzar los US$74 billones para 2040. Parte de este crecimiento está vinculado a la llamada “Gran Transferencia de Riqueza”, un proceso mediante el cual las generaciones mayores empezarán a transmitir su patrimonio a sus descendientes.
Un dato que ilustra la magnitud de este fenómeno es que alrededor del 38% de los miembros de la Generación Z anticipan recibir una herencia. Esta cifra es relevante considerando el significativo patrimonio acumulado por los baby boomers en las últimas décadas, quienes poseen una parte considerable de los activos inmobiliarios, inversiones y ahorros del país.
No obstante, es importante señalar que existe una brecha entre las expectativas de los jóvenes y la realidad de lo que realmente recibirán. La herencia de cada individuo dependerá de la situación económica de su familia, los gastos de salud que puedan surgir en la vejez y el uso del patrimonio por parte de los propios boomers durante su jubilación.
Las proyecciones de transferencia de riqueza para las próximas décadas son impresionantes. De acuerdo con Cerulli Associates, alrededor de US$124 billones cambiarán de manos en Estados Unidos hasta 2048. De ese total, se estima que unos US$105 billones irán a herederos y alrededor de US$18 billones se destinarán a organizaciones benéficas.
Cerca de US$100 billones provendrán de los baby boomers y generaciones anteriores, lo cual representa aproximadamente el 81% de toda la riqueza que se espera transferir en ese marco temporal.
Sin embargo, la distribución de esta riqueza no será equitativa: más de la mitad del dinero que cambiará de manos procederá de hogares considerados ricos o ultrarricos, que apenas constituyen alrededor del 2% de los hogares en Estados Unidos.
La herencia no es el único elemento que influye en estas proyecciones. El informe de Bank of America también destaca el aumento de los ingresos de la Generación Z a medida que sus integrantes evolucionan en el ámbito profesional, subrayando su involucramiento en sectores relacionados con la tecnología, la inteligencia artificial, el comercio electrónico y las nuevas modalidades de inversión.
La combinación de ingresos más altos y el masivo traspaso de patrimonio familiar podría llevar a un crecimiento desmesurado de la riqueza acumulada por esta generación en las próximas décadas.
Sin embargo, esto no implica que todos los jóvenes se conviertan en acaudalados. La concentración de herencias en familias ya adineradas podría agravar aún más las desigualdades económicas dentro de la misma generación.
La gran paradoja es que una generación que actualmente enfrenta grandes dificultades para adquirir su primera vivienda podría convertirse, en las décadas venideras, en protagonista de uno de los cambios de riqueza entre generaciones más significativos de la historia.









