La jornada comenzará a las 8 de la mañana en la intersección de las avenidas Cuzco y Rivadavia, frente a la Basílica de San Cayetano. Allí, el arzobispo Jorge García Cuerva ofrecerá la tradicional bendición de herramientas laborales. La columna principal, liderada por la UTEP y diversas organizaciones sociales, se dirigirá en caravana por la Avenida Rivadavia hacia el centro, realizando una primera parada en la Parroquia de Francisco, en Flores. A las 11, las columnas de Territorios en Lucha y el Bloque Piquetero se unirán a la marcha para avanzar juntas por la Avenida de Mayo hacia el destino final.
A partir del mediodía y hasta la tarde, Plaza de Mayo y la Avenida de Mayo albergarán un “verdurazo masivo” con una feria de producción agraria y cooperativa, donde se distribuirán 1.000 kilos de verduras de estación y 500 litros de leche, además de inaugurarse una muestra fotográfica que conmemora la historia de las movilizaciones desde 2016.
Desde las 12, la CGT se unirá a los actos por la Diagonal Sur, mientras que la CTA y la CTA Autónoma lo harán por Rivadavia y la Diagonal Norte. La UTEP y las organizaciones sociales desembocarán por la Avenida de Mayo. El acto central está programado para la 1 de la tarde, momento en que se leerá un documento unitario desde el escenario instalado frente a la Casa Rosada.
La consigna de la marcha, que tiene su origen en Roma, fue acuñada por el papa Francisco en octubre de 2014 durante el Primer Encuentro Mundial de Movimientos Populares, donde presentó las “Tres T” como derechos fundamentales. A diez años de ese momento, en septiembre de 2024, el Papa reafirmó su postura ante los mismos movimientos, subrayando que “Tierra, techo y trabajo son derechos sagrados. Que nadie les quite esa convicción a ustedes, que nadie les robe esa esperanza, que nadie apague los sueños”.
La relación entre Francisco y el santuario de Liniers se remonta a antes de su papado. Como arzobispo de Buenos Aires, Jorge Bergoglio oficiaba la misa del 7 de agosto frente a la imagen del patrono del pan y del trabajo. En 2013, tras asumir el pontificado, envió un videomensaje que se exhibió en pantallas gigantes en la basílica y en 2016, en vísperas de la primera marcha de “Los Cayetanos”, dirigió una carta al presidente de la Conferencia Episcopal Argentina, monseñor José María Arancedo, que fue leída ante la multitud en Plaza de Mayo. En esa misiva pidió la dignidad que ofrece el trabajo, vinculado a los derechos humanos.
Los pedidos de esta edición apuntan a la eliminación del Salario Social Complementario y al cese del programa Volver al Trabajo, que, desde este mes, ha dejado a más de 900 mil trabajadores de la economía popular sin su único ingreso estable.
Dina Sánchez, secretaria general adjunta de la UTEP, enfatizó: “Eliminaron el Salario Social Complementario. Desde este mes de agosto, más de 900 mil trabajadores dejan de percibir su único ingreso fijo: una ofensiva cruel contra quienes nos organizamos”. La disminución de alimentos en comedores comunitarios, la paralización de la urbanización de barrios populares, y la implementación de reformas que afectan derechos laborales formales también forman parte de las preocupaciones.
Silvia Saravia, dirigente nacional de Libres del Sur, alertó que “casi 8 de cada 10 familias están salteando comidas” y situó el problema dentro de un modelo país que debe ser revisado. Por su parte, Johana Duarte, secretaria gremial de la UTEP, resumió las pautas históricas del sector: “Marchamos para garantizar que ninguna familia carezca de vivienda. Marchamos para que ningún campesino esté sin tierra para producir, ya que queremos que la tierra esté en manos de aquellos que la trabajan, no en manos extranjerizadas”.
Alejandro “Peluca” Gramajo, secretario general de la UTEP, estableció un paralelismo entre la primera convocatoria y la actual: “Hace 10 años comenzó a mirarse la Argentina profunda, donde miles de trabajadores crean su propio trabajo ante la exclusión del sistema, pero que reclaman reconocimiento y derechos. En 2016 logramos establecer el Salario Social Complementario, que hoy este Gobierno intenta arrebatar a la economía popular, por eso seguimos marchando”.
La primera marcha de “Los Cayetanos”, impulsada entre otros por la entonces CTEP —fundada por Juan Grabois—, la Corriente Clasista y Combativa (CCC) de Juan Carlos Alderete y el Movimiento Evita de Emilio Pérsico, marcó el inicio de un proceso que culminó meses después con la sanción de la Ley de Emergencia Social (Ley 27.345), que estableció el Salario Social Complementario como instrumento de ingreso para trabajadores de la economía popular, un derecho que el actual gobierno busca desmantelar.
Esteban “Gringo” Castro, uno de los organizadores de aquella jornada y actual referente del Movimiento Misioneros de Francisco, recordó los orígenes de la tradición: “El primer 7 de agosto sintetizó fe y lucha. En tiempos maravillosos, de nuestro amado papa Francisco, que tanto nos apoyó predicando las Tres T”.
La secretaria general adjunta, Norma Morales, subrayó la importancia de la construcción colectiva: “Aprendimos que ningún derecho se conquista en soledad, sino con la organización popular de cooperativas, espacios de cuidado, promotoras, vendedores ambulantes, cartoneros, mujeres y todos aquellos que sostenemos la vida cada día”.
La próxima acción conjunta de la CGT, las CTA y los movimientos sociales está programada para la semana del 20 de agosto, con una movilización al Ministerio de Economía debido a la situación de siete millones de personas que dejaron de ser sujetas de crédito. El calendario sindical proseguirá el 2 de septiembre con una marcha por el Día de la Industria, y entre el 4 y el 6 de septiembre tendrá lugar la Semana Social.









