“En BASF, la innovación atraviesa todo el proceso productivo: desde el mejoramiento genético, la biotecnología y la investigación en protección de cultivos y biológicos hasta las soluciones digitales. La verdadera transformación ocurre cuando esas tecnologías trabajan articuladamente dentro de una misma estrategia agronómica. El suelo hoy nos habla y el diferencial está en saber escucharlo: anticiparse y tomar decisiones basadas en información”, dijo el entrevistado, gerente Senior de Marketing de Soluciones para la Agricultura de BASF.
La propuesta parte de un escenario en el que cada cultivo enfrenta desafíos específicos. Mientras el maíz sigue siendo un cultivo clave por su estabilidad, la soja requiere de estrategias más precisas para lidiar con el avance de malezas resistentes, y el girasol gana espacio por su resiliencia en las rotaciones. En cuanto al trigo y la cebada, la calidad de la semilla y el monitoreo sanitario son variables fundamentales.
La compañía ofrece una gama de herramientas adaptadas a las necesidades particulares de cada cultivo. En el área de protección de cultivos, destaca Voraxor®, empleado en barbechos, que ha sido aplicado en más de 1,5 millones de hectáreas, según la empresa.
Además, su portfolio incluye Vulcarus®, un herbicida preemergente diseñado para girasol (también aplicable en maní), el fungicida Melyra®, y HiCoat® Dry, un inoculante sólido para soja.
En el ámbito de semillas, BASF subraya el rendimiento de sus híbridos de maíz y girasol en diversas redes de evaluación. “Estamos orgullosos porque hoy nuestras semillas lideran importantes redes del país. Nuestro maíz BASF 5575 VT3P fue el más ganador en redes del último año, mientras que nuestro girasol InSun® 2277 CL ganó en las redes más importantes. Así afirmamos la innovación comprobada con resultados medibles”, expresó un representante de marketing de semillas de BASF.
La propuesta se complementa con la plataforma digital xarvio® FIELD MANAGER, que ofrece herramientas como el mapeo digital de malezas, recomendaciones para la aplicación de fungicidas y planificación variable de siembra y nutrición.
Entre las novedades está Vulcarus®, un herbicida de pre-siembra para girasol que utiliza trifludimoxazin, una nueva molécula de una innovadora familia de herbicidas PPO. “Fue desarrollado específicamente para el control de Amaranthus, crucíferas, rama negra y Borreria verticillata, respondiendo a la necesidad de contar con herramientas más eficaces para el control temprano de malezas que afectan la implantación y el potencial productivo del girasol”, señaló un ingeniero agrónomo de BASF.
El especialista añadió que la incorporación de esta nueva molécula amplía las alternativas disponibles para el manejo de malezas difíciles. “Vulcarus® permite reducir la presión de malezas desde el comienzo del ciclo del cultivo, favoreciendo una mejor implantación del girasol y una mayor eficiencia en el uso de insumos. Además, contribuye a mejorar el rendimiento final por hectárea al minimizar la competencia temprana de las malezas”, comentó.
El ingeniero también destacó que uno de los aspectos diferenciadores del producto es la posibilidad de combinarlo con Zidua® (piroxasulfone), una estrategia que amplía el espectro de control al incluir gramíneas y aumenta la persistencia del tratamiento. “Vulcarus® forma parte de la propuesta integral de BASF para el girasol, que combina soluciones de protección de cultivos, tratamiento profesional de semillas y herramientas digitales de agricultura de precisión. De esta manera se integra a una estrategia que busca mejorar la eficiencia, la rentabilidad y la sustentabilidad de los sistemas productivos”, añadió.
La estrategia de BASF tiene como objetivo que la productividad no dependa de una técnica aislada, sino de la integración entre genética, protección de cultivos, digitalización y conocimiento agronómico. Siguiendo esta lógica, la compañía busca abordar los retos de la próxima campaña mediante estrategias integradas para diversos sistemas productivos.









