Según un informe del Boletín Epidemiológico Nacional (BEN), la región Centro de Argentina concentra el 54% de los casos, siendo la Provincia de Buenos Aires la más afectada con 44 casos. Por otro lado, la región del Noroeste (NOA) presenta la mayor tasa de incidencia, con 0,63 casos por cada 100.000 habitantes, contabilizando 37 confirmaciones, de las cuales el 81% se localiza en Salta. En la región sur, se confirmaron 12 casos, distribuidos entre Río Negro (6), Chubut (5) y Neuquén (1).
El hantavirus se transmite a humanos principalmente a través de roedores silvestres, que son los reservorios naturales del virus. Estos roedores pueden estar infectados de manera crónica y asintomática, liberando el virus a través de la orina, saliva y excrementos.
La transmisión suele ocurrir por la inhalación de aerosoles contaminados con partículas virales presentes en las heces, orina o saliva de los roedores infectados. Es común que el contagio se produzca al ingresar en áreas que albergan estos roedores, como zonas silvestres, espacios suburbanos y ambientes rurales, así como en los perímetros de viviendas durante actividades laborales, recreativas o en lugares cerrados como galpones o depósitos infestados.
El síndrome cardiopulmonar por hantavirus puede manifestarse desde síntomas leves como fiebre inespecífica, hasta formas más severas que implican insuficiencia respiratoria aguda y shock cardiogénico. Los signos iniciales suelen ser similares a los de un cuadro gripal, e incluyen fiebre superior a 38 °C, dolores musculares, escalofríos, cefalea, náuseas, vómitos, dolor abdominal y diarrea, sin comprometer las vías respiratorias superiores.









