Caputo enmarcó la medida como un esfuerzo necesario para reactivar una economía que enfrenta estancamiento y posibles caídas.
Los créditos estarán disponibles por un plazo mínimo de 15 años y se otorgarán por un monto máximo de 150.000 UVAs, es decir, poco más de 200 mil dólares. La tasa de interés no podrá superar el UVA más 7,5%. Actualmente, el Banco Nación ofrece una tasa del UVA más 9,4% a quienes perciben sus salarios en la entidad.
Durante la presentación, Caputo proporcionó un ejemplo específico: para una propiedad valorada en 106.667 USD y considerando un financiamiento que cubra el 75% del valor, el total del crédito alcanzaría 120.920.000 pesos. Con un plazo de 25 años y basado en una tasa del UVA más 7%, la cuota inicial se estimaría en 865.098 pesos, lo que exigiría un ingreso mensual neto familiar de 3.460.391 pesos para mantener una relación cuota/ingreso del 25%.
El programa tiene un límite total de 2 billones de pesos, lo que podría habilitar unos 18.000 créditos. Uno de los obstáculos es el ingreso mensual necesario, ya que menos del 20% de los hogares logra alcanzar lo que se presentó como requisito, y el umbral se incrementa si el plazo de devolución es inferior a 25 años.
Otro objetivo del Gobierno es solucionar la problemática de financiamiento que enfrentan los bancos, dado que los plazos fijos suelen ser breves y, al requerir préstamos a más de 10 años, se produce un desajuste. El programa establece que el FGS de ANSES aporte 2 billones de pesos para garantizar la liquidez de las entidades financieras.
Las licitaciones permitirán que los bancos accedan a estos fondos, empezando por una de 200.000 millones de pesos. Las entidades podrán optar por financiamiento a un año con una tasa del UVA más 2,5%, o a cinco años con una tasa del UVA más 4,5%. El encuadre de estas tasas será el mínimo, y las instituciones competirán para ofrecer las condiciones más favorables; se restringe a que ninguna entidad pueda obtener más del 20% de lo disponible en una licitación.
El economista y analista financiero Christian Buteler explica que también existe una discrepancia en los instrumentos utilizados, ya que la mayoría son plazos fijos tradicionales y no UVA. “Estos créditos, de uno a cinco años, son UVA para intentar mitigar el problema de fondeo”, señala.
Respecto al impacto que podrían generar, el Gobierno sostiene que el desafío es de oferta y no de demanda. Buteler enfatiza que “no percibo que la falta de fondos detenga los créditos hipotecarios. La situación económica actual no permite inundar el mercado de esos préstamos”.
Aunque la mora en créditos hipotecarios es históricamente baja, ha crecido en el último año del 0,9% al 1,6%, lo que representa un aumento significativo. En cuanto a las tasas, el economista advierte que “son notablemente más altas que en 2017”.
Caputo sostiene que esta medida propiciará un impulso en el sector de la construcción, que actualmente opera un 25% por debajo de las cifras de 2023, con una pérdida de 100.000 empleos formales, en gran parte por la ralentización de la obra pública y el aumento en el costo del metro cuadrado.
Desde la Cámara Argentina de la Construcción (CAMARCO) se muestran cautelosamente optimistas, aunque advierten que “por el momento, esto se concentrará en viviendas finalizadas”. Para que estos créditos se dirijan a nuevas construcciones, el monto total debe ser significativamente mayor y la demanda de las viviendas también debe aumentar. Sin embargo, esto sólo será posible si se mejora el poder adquisitivo de los hogares y se facilita la reducción de la deuda que enfrentan actualmente.
El salario, como elemento crucial de la política económica, es un ajuste fundamental que el ministro de Economía ha querido controlar, sugiriendo a los empresarios no finalizar paritarias que excedan un incremento del 2% mensual, ya que estas no serán homologadas.
En términos de endeudamiento, desde el Gobierno se ha reiterado que este es un desafío privado y que no tienen intención de regular tasas o reestructurar deudas.
Buteler sintetiza la cuestión al afirmar: “La medida en sí no es mala, pero no solucionará la economía ni generará un auge en créditos. Los salarios son demasiado bajos, lo que complica el acceso”.









