Ombú es parte de la segunda camada de yaguaretés que ha nacido en estado salvaje en la región, resultado de los esfuerzos de reintroducción de la especie. Es descendiente de Porá y Colí, y su nacimiento tuvo lugar en San Alonso.
La escena que sorprendió a los turistas ocurrió en una de las áreas más visitadas de los Esteros del Iberá, donde Ombú se movía con calma y a paso lento por un sendero de madera.
Desde la Red Yaguareté se destacó que el animal ‘no tiene ningún interés en meterse con las personas, y así como se aprecia en las imágenes, se aleja al monte sin apuro ni preocupación. Estaba sentado en el sendero cuando la pareja que lo cruzó llegó al lugar’.
Este avistamiento también refleja el progreso en la repoblación de esta especie, que es el depredador ápice en la cadena alimentaria de los Esteros del Iberá. Actualmente, según informes de la Fundación Rewilding Argentina, cerca de 50 yaguaretés habitan el Parque Iberá.
La Red Yaguareté precisó: ‘Corrientes es la única provincia de Argentina en la que la especie está creciendo, aumentando su número de individuos y su área de redistribución’.
A pesar de estos avances, la situación de la especie sigue siendo crítica. Según se informa, el yaguareté ‘está categorizado como: “en peligro crítico de extinción”’ y se estima que no hay más de 200 ejemplares en diferentes regiones del norte del país.
El esfuerzo para la recuperación y protección del yaguareté ha reunido la labor de la Fundación Rewilding Argentina, la Administración de Parques Nacionales y los gobiernos provinciales de Corrientes y Chaco.
En la provincia de Corrientes, la especie permaneció completamente ausente durante 70 años. El nacimiento de los primeros cachorros en libertad tuvo lugar en julio de 2022, siendo su madre liberada un año antes.
El centro de reintroducción del yaguareté se estableció en 2015, a poco más de cuatro kilómetros del casco en San Alonso, que fue adquirido en 1997 por el filántropo Douglas Tompkins y su esposa Kristine a través de Conservation Land Trust. Actualmente, la gestión de esta propiedad está a cargo de la Fundación Rewilding Argentina.








