Los minutos previos habían sido frustrantes para aquellos que intentaban acercarse al astro. Aproximadamente cincuenta aficionados se reunieron desde temprano en el aeropuerto de Asturias, donde Messi aterrizó a las 10:25 junto a su esposa, Antonela Roccuzzo. Sin embargo, el estricto dispositivo de seguridad dificultó que el futbolista pudiera interactuar adecuadamente con el público, pasando rápido y escoltado, dejando a muchos sin la firma esperada.
Al descender del vehículo frente al hotel y observar a las familias detrás de las vallas, Messi decidió ignorar el recorrido estipulado por seguridad y se acercó a ellos. Firmó camisetas, posó para fotos y saludó a cada uno de los niños que lo miraban asombrados. Esta escena, ambientada por el sonido de gaitas asturianas que ofrecían una cálida bienvenida, duró solo unos minutos, pero generó una gran euforia entre los presentes. Varios niños llevaban la camiseta de la selección argentina. Posteriormente, ya con una sonrisa que reflejaba el placer de haber compartido esos momentos, Messi posó para la fotografía oficial en la entrada del hotel.
Un pequeño admirador, con la casaca argentina puesta y la firma del jugador, expresó con alegría: “Era mi sueño. Le dije si me podía firmar y me firmó. Me voy a poner la camiseta mañana para mostrarles a mis amigos y luego la voy a dejar guardada en un marco”. Otro niño, llamado Manuel, se escabulló entre la seguridad como si fuera el mismo Messi y dejó una carta en el auto que lo transportaba. Así, el noble gesto del delantero de 39 años se fue llenando de historias emotivas.
Esa conexión con los niños continuó más tarde, cuando Messi participó en un encuentro con la comunidad educativa en el Palacio de los Deportes de Oviedo. Esta actividad formaba parte de la iniciativa “El juego del 10”, dentro del programa cultural “Toma la palabra” de la Fundación Princesa de Asturias, que agotó sus entradas en apenas trece minutos. La plataforma de inscripción alcanzó un pico de 16.200 personas conectadas al mismo tiempo. Entre quienes lograron una plaza y los que se quedaron en las inmediaciones, el pabellón reunió entre 5.000 y 7.000 asistentes.
A su llegada al escenario, Messi fue recibido con una ovación inmediata de dos minutos, antes de pronunciar una sola palabra. Al levantar la mano en señal de agradecimiento, su gesto desató una nueva oleada de aplausos. Varios niños y profesores que habían subido antes al escenario presentaron “las 10 reglas de Leo”, un reglamento escolar inspirado en su carrera, que aboga por dar la mano antes y después de cada partido, valorar el esfuerzo de los árbitros y respetar al rival. “Quien no aplique el reglamento de Leo será sancionado en el cole”, advirtieron los niños.
Messi compartió recuerdos de su infancia y de lo que significó dejar Argentina a una edad temprana para perseguir un sueño en Barcelona. “Me tocó irme joven de mi país a un sitio en el que no conocía a nadie. Fui a Barcelona porque tenía un sueño. Y peleé para conseguirlo”, recordó. También rememoró sus inicios en el primer equipo del club catalán, junto a Ronaldinho y Samuel Eto’o: “Cuando debuté estaba nervioso. Era difícil soltarme”.
La sorpresa de la jornada llegó con Santi Cazorla, quien subió al escenario y abrazó a Messi. El exfutbolista asturiano compartió una anécdota de su paso por el Villarreal, recordando un partido en el que su equipo ganaba 4-2 y, tras la entrada de Messi, terminó 4-4: “Cuando veía a Leo delante, esa semana me pedían en la calle que descansara. Yo siempre quería jugar porque disfrutaba mucho. No he sufrido a Leo, lo disfrutaba”, relató entre risas.
El momento más emotivo fue cuando Messi habló de su padre. Jorge Messi, que falleció el 8 de agosto a los 68 años, estaba “muy ilusionado” con el Premio Princesa de Asturias. El jugador mencionó en una entrevista desde el Hotel de la Reconquista que su padre sabía que este reconocimiento iba más allá de los logros en el campo. “Seguramente lo estará disfrutando también”, agregó, recordando cómo su padre luchó por conseguirle el tratamiento hormonal cuando era juvenil de Newell’s y negoció su llegada al FC Barcelona.
La muerte de Jorge ha impactado los últimos meses de la carrera de Messi. Durante el Mundial de 2026, el capitán argentino no pudo contener las lágrimas al abrir el marcador en su primer partido. Posteriormente, al anotar un triplete, comentó que estaba lidiando con “una cuestión totalmente ajena a lo deportivo” y había atravesado “unos días difíciles”. Poco tiempo después, su padre falleció.
Acerca de las críticas y derrotas, el ganador de ocho Balones de Oro fue claro: “Me duelen algunas por cómo se dicen. Las hay malintencionadas. A veces hacen más daño al entorno que a uno mismo”. En relación a las finales perdidas, decidió enfocarse en el aprendizaje: “Hay que saber ganar y perder. Mucha gente no sabe ganar”.
El cierre del evento reflejó el espíritu de toda la jornada. “Si yo fuera al patio de un colegio, aprendería más de los niños, que los niños de mí”, afirmó ante un público que se puso de pie una vez más. Su consejo para los más jóvenes fue sencillo: “Que disfruten de todos los momentos”. Y sobre el fútbol, ofreció una definición que parecía resonar con su acto de horas antes: “Es un juego para pasar el rato que une a las personas y sirve para conocer más al compañero”.
Este viernes, a las 18:30 horas, la princesa Leonor le entregará el galardón en el Teatro Clara Campoamor de Oviedo. Tras la ceremonia, Messi partirá hacia Nueva York a las 23:30 para unirse al plantel del Inter Miami, de cara a su próximo encuentro.










