El arquero, clave en el ciclo de Lionel Scaloni, no pudo evitar sentir que tenía responsabilidad en los tres goles recibidos (uno de ellos correctamente anulado por el VAR), que hicieron sufrir tanto al equipo como a los aficionados que se acercaron a Atlanta. “Después del 2 a 0 la vi negra. La verdad es que sentí un poco como que no pude ayudar a nadie. Y esa sensación de irme a casa sin poder ayudar nunca la tuve acá en la selección. Pienso que ya va a llegar mi momento”, dijo el arquero en una declaración a la prensa antes de abordar el micro hacia el vestuario. Esta frase, que refleja tanto una fuerte autocrítica como una anticipación de lo que está por venir, subraya su relevancia en el equipo, algo que Messi ha señalado en múltiples ocasiones a lo largo del Mundial y en otros partidos importantes desde que el cuerpo técnico asumió el mando.
“Necesito ayudarlos un poco más, ellos me están salvando muchos partidos, así que me voy a mentalizar en ayudarlos yo a ellos”, añadió Martínez, de cara a los próximos compromisos de la selección. El siguiente desafío será enfrentar a Suiza el próximo sábado a las 22 horas, mientras que los actuales campeones buscan un lugar en las semifinales del torneo. Martínez, consciente de que el equipo no fue severamente atacado por los rivales, reconoció que los errores se pagaron caros. En este sentido, recordó el gol anulado contra Egipto y el segundo gol en contra, que resultó de un centro que Ziko definió a corta distancia.
Su actitud contenida durante la celebración en el vestuario tras el partido contra Egipto contrastó con su estilo habitual de celebración. La victoria, que salvó a Argentina de un descalabro, dejó a Martínez reflexionando sobre nuevos desafíos. “Estaba hablando con los chicos de que en la Copa del Mundo pasada no nos pasó lo de estos dos partidos; es lindo afrontar lo que viene y que, si hay que sufrir, hay que sufrir. Pasó con Cabo Verde y Egipto. En el camino va a haber un partido que no suframos tanto”, pronosticó.
Sin embargo, su contexto actual no es el mejor. Antes de viajar a la Copa del Mundo, el arquero tuvo una lesión significativa: se fracturó el dedo anular de la mano derecha a solo 10 días de unirse al equipo, tras la final de la Europa League. Esto complicó su trayectoria, ya que tuvo que someterse a un tratamiento acelerado para estar en condiciones de jugar.
“Sufrí mucho estos días para bajar la inflamación. Me habrá vendado 75 veces el fisio. Fue un preparativo totalmente diferente. No pude hacer mucho en campo. Obvio, con Martín (Tocalli, entrenador de arqueros), con Capu, el fisio, era triple turno tratando de sacar la hinchazón del dedo, que la verdad era mucha. Le dejé a mi cuerpo tratar de curarse solo. No me operé y fue la mejor decisión”, manifestó en la zona mixta tras la victoria contra los argelinos.
La capacidad de superación de Martínez, al igual que la del equipo en general, es un rasgo característico de este plantel. A pesar de las adversidades, el arquero de 33 años también tiene una meta personal: convertirse en el guardameta con más vallas invictas en la historia de la selección argentina. Aunque no podrá lograrlo en esta copa, su propósito es acercarse al récord de 47 partidos sin recibir goles de Chiquito Romero, acumulando hasta el momento 43 en 64 encuentros.
Así, un talismán de la Selección enfrenta un nuevo reto. Tras un periodo de readaptación difícil, el padre de Santino y Ava siente una responsabilidad. Sin embargo, la afición no tiene dudas de que, cuando su equipo lo necesite, Emiliano Martínez estará listo para brillar nuevamente.









