Uno de los aspectos que inquieta a las autoridades es que la crisis del ébola está siendo provocada por una variante rara que presenta dificultades en su tratamiento.
Esta variante, conocida como virus Bundibugyo, carece de tratamientos específicos y vacunas aprobadas. A pesar de que ha habido más de 20 brotes de ébola en la República Democrática del Congo y Uganda, esta es la tercera vez que se identifica el virus Bundibugyo.
“Es una forma grave y a menudo mortal de la enfermedad del ébola”, enfatizó la OMS en un comunicado publicado el domingo.
El organismo internacional, del cual Argentina se retiró este año siguiendo los pasos de Estados Unidos, indicó que todos los casos se concentran en el Congo, a excepción de dos, que se han reportado en Uganda.
El virus Bundibugyo fue detectado por primera vez en Uganda, específicamente en el distrito Bundibugyo, durante un brote en 2007 y 2008, que dejó 149 infectados y 37 fallecidos. La segunda detección fue en 2012, en Isiro, República Democrática del Congo, donde se registraron 57 casos y 29 muertes.
“La transmisión se amplifica particularmente en entornos de atención sanitaria cuando las medidas de prevención y control de infecciones (IPC) son inadecuadas, y durante prácticas de entierro inseguras que involucran contacto directo con el fallecido”, resaltó la OMS.
A pesar de su gravedad, el actual brote no cumple con los criterios para ser declarado una emergencia pandémica, por lo que la OMS ha desaconsejado el cierre de fronteras internacionales.
En una publicación en la red social X, la organización destacó que se ha confirmado un caso en la capital congoleña, Kinshasa, a aproximadamente 1.000 kilómetros del epicentro del brote en la provincia oriental de Ituri, lo que sugiere una posible expansión más amplia de la enfermedad.
Este paciente había viajado a Ituri y también se habían detectado otros casos sospechosos en la provincia de Kivu del Norte, que limita con Ituri y es una de las más pobladas del país.
El ébola es altamente contagioso y se transmite a través de fluidos corporales, como vómito, sangre o semen. Aunque la enfermedad es rara, es grave y a menudo mortal.
La declaración de emergencia por parte de la OMS busca motivar a las agencias donantes y a los gobiernos a tomar acción. De acuerdo con los criterios establecidos por la OMS, esto refleja la gravedad del evento, el riesgo de propagación internacional y la necesidad de una respuesta coordinada a nivel global.
No obstante, la respuesta mundial a anteriores declaraciones ha sido desigual. En 2024, cuando la OMS anunció que los brotes de viruela símica en el Congo y otras partes de África eran una emergencia global, la respuesta no fue uniforme.








