El tenista francés Adrian Mannarino, de 38 años, se destacó en la cancha no solo por su estilo paciente de juego, sino también por su reciente ronda de declaraciones en el Abierto de los Estados Unidos, último Grand Slam de la temporada. Tras vencer al argentino Thiago Tirante en la primera ronda, Mannarino fue superado en su segunda aparición por el kazajo Alexander Bublik, con un contundente marcador de 6-3, 6-1 y 6-1. A los micrófonos de Eurosport, el jugador reconoció haber tenido “un desastre de principio a fin” en su partido contra Bublik, pero también utilizó la oportunidad para expresar su preocupación acerca de las condiciones de juego en Flushing Meadows. “Se está convirtiendo en un zoológico”, afirmó. El actual número 67 del ranking admitió haber experimentado “muchos problemas con las condiciones”, aunque subrayó que esto no justifica su actuación, apuntando que su adversario enfrentaba las mismas circunstancias. “No es fácil jugar de noche, con el ruido, las luces artificiales y todo eso (…) Las cosas están cambiando”, observó. Y no para mejor. “Ahora, la gente puede moverse libremente por las tribunas durante los puntos”, añadió. Desde la edición 2024 del US Open, las normativas que regulan el movimiento de los espectadores se han flexibilizado. Existen áreas de circulación “controladas” donde se puede acceder a los asientos entre cada juego (y no solo durante los cambios de lado) y zonas de circulación libre que permiten el acceso a los aficionados en cualquier momento, según indicó el propio torneo, que ya era conocido por su ambiente bullicioso en comparación con otros Grand Slams. “Hay ruido por todas partes”, se quejaba el tenista. Asimismo, manifestó su descontento -al igual que otros colegas- por los olores presentes en el complejo. “Huele a marihuana en la cancha, se está convirtiendo en un zoológico. Son condiciones realmente inusuales. La gente entra como le da la gana, se mueve, habla… El torneo lo tolera, no sé si es lo mejor para los jugadores y para el deporte en general. Creo que hay muchas reglas que se podrían cambiar en el tenis, pero esta sin duda no es la que debería haberse modificado”, comentó Mannarino. Esta queja no es nueva. Durante el US Open de 2022, el notable olor a marihuana en las canchas se convirtió en uno de los temas más mencionados del torneo, y varios jugadores manifestaron su incomodidad. Este fenómeno fue fomentado por la legalización del consumo recreativo de cannabis en Nueva York en 2021. En el transcurso de 2023, otros jugadores también señalaron los olores a marihuana que impregnaron el USTA Billie Jean King National Tennis Center, como fue el caso de la griega Maria Sakkari, quien durante un partido le comentó al juez de silla: “El olor, oh Dios mío… creo que era marihuana y venía del parque”. En la rueda de prensa, Sakkari especificó que “no podemos controlarlo, hay un parque detrás (el Corona Park, contiguo al complejo) y la gente puede hacer lo que quiera”. En 2021, el australiano Nick Kyrgios mostró su desagrado por el “olor a porro” durante un partido, afirmando que, padeciendo asma, le resultaba difícil respirar en esas condiciones. El consumo recreativo de marihuana es legal para mayores de 21 años en Nueva York. En marzo de 2021, el estado se unió a otros 14 estados de Estados Unidos que ya permitían el uso del cannabis. Otra situación polémica, esta vez en los palcos de Arthur Ashe, generó críticas hacia el torneo. Durante un partido entre Naomi Osaka y Anastasia Zakharova, el umpire tuvo que detener el juego para advertir a un grupo de “influencers” que estaban haciendo ruido y causando distracción mientras se jugaban los puntos. “Por favor, el palco detrás mío, tomen asiento”, pidió el juez de silla. Las imágenes de este incidente se viralizaron, provocando críticas debido a que las entradas para el público están agotadas, mientras que muchos influencers -que carecían de conocimientos sobre tenis- ocupaban asientos en el US Open sin mostrar interés en el juego.










