Además de su apariencia similar al vidrio, el policarbonato se emplea en ventanas, techos, claraboyas, fachadas y divisiones interiores, gracias a su capacidad para permitir el paso de luz natural sin incrementar significativamente el peso de la estructura.
El policarbonato es un plástico de gran resistencia que puede sustituir al vidrio en diversas aplicaciones. Su ventaja principal radica en que, en caso de recibir un golpe, se flexiona y absorbe parte de la energía, evitando que se rompa como sucede con el vidrio convencional.
De acuerdo con el fabricante Palram, las placas sólidas de policarbonato transparente permiten un flujo de luz de hasta el 90%, lo que garantiza ambientes iluminados y una estética similar a la de un ventanal tradicional.
Una de las razones por las que este material está ganando popularidad es su combinación de resistencia, bajo peso y facilidad de instalación. Debido a su liviandad, se facilita tanto el transporte como la colocación de paneles de gran tamaño.
Entre sus principales beneficios se incluyen:
No todas las láminas de policarbonato son iguales. Para aplicaciones en ventanas, techos y cerramientos exteriores, es crucial seleccionar modelos que cuenten con protección contra rayos UV, ya que están diseñados para resistir una exposición prolongada al sol.
Las versiones que carecen de esa protección pueden degradarse con el tiempo, adquirir un tono amarillento y perder su capacidad de transmitir luz. Por lo tanto, es recomendable optar por placas específicamente fabricadas para uso exterior cuando el material estará permanentemente expuesto.









