El mercado de criptoactivos transita una etapa de cautela generalizada, marcada por un notable descenso en el apetito por el riesgo. Este enfriamiento, que golpea a las principales divisas digitales, ocurre en un contexto de incertidumbre geopolítica que, pese a una frágil tregua en Medio Oriente, se ve intensificada por las recientes medidas comerciales proteccionistas anunciadas por la administración de Donald Trump.
El pulso de las criptomonedas: Bitcoin y el sector altcoin
Bitcoin (BTC) se mantiene operando en la zona de los u$s64.800, acumulando una baja semanal del 0,7% que refleja la presión vendedora. Por el contrario, Ethereum (ETH) muestra una divergencia positiva, avanzando un 1,2% para posicionarse en los u$s1.940. El comportamiento en el resto del mercado es predominantemente bajista, con correcciones marcadas en activos como Hyperliquid (-3,7%), XRP (-1,4%) y TRON (-1,3%), lo que evidencia una rotación de capital hacia activos con menor perfil de riesgo.
Volatilidad energética y el desafío inflacionario
El mercado energético ha sumado un factor de presión adicional. Tras un repunte del 15% la semana pasada, el crudo experimentó una caída del 7%, una oscilación que ha encendido las alarmas de los analistas financieros. El temor radica en que esta inestabilidad en los precios de la energía pueda reactivar presiones inflacionarias que obliguen a los bancos centrales del mundo a endurecer aún más sus políticas monetarias, una postura que históricamente actúa como un viento en contra para los activos de riesgo como las criptomonedas. Los ataques hutíes a embarcaciones saudíes continúan siendo un factor de inestabilidad que impide un escenario de calma duradera para los mercados financieros.
La nueva arquitectura comercial: Aranceles sobre 60 socios
A este panorama se suma un anuncio de alto impacto: la administración Trump ha oficializado un nuevo esquema arancelario que afecta a 60 socios comerciales. Esta medida, justificada por el gobierno estadounidense ante supuestas violaciones relacionadas con el trabajo forzoso, implica una banda de gravámenes de entre el 10% y el 12,5%, reemplazando los aranceles globales temporales del 10% previos.
Este nuevo régimen arancelario, que abarca aproximadamente el 99,4% del comercio exterior de la primera economía mundial, introduce una capa de incertidumbre sobre las cadenas de suministro globales. Aunque los analistas consideran que los efectos directos sobre el precio de Bitcoin pueden ser limitados en el corto plazo, advierten que el deterioro de la dinámica del comercio global es un factor bajista clave para el apetito inversor por activos especulativos, pudiendo prolongar el actual clima de prudencia en los mercados financieros.









