En el salón de conferencias de la Casa Rosada, Ravier atendió las inquietudes de los periodistas y prefirió no ahondar en la investigación relacionada con Manuel Adorni. “Tomó la decisión personal de abandonar el Gobierno de forma indeclinable y enfrentar el proceso judicial como un ciudadano privado”, afirmó al referirse al recambio que dejó a Diego Santilli al mando de la jefatura de Gabinete.
Asimismo, puntualizó que la administración no se inmiscuirá en el proceso judicial. “No nos vamos a meter con el Poder Judicial. Manuel Adorni renunció a su cargo por cuestiones personales que ya son conocidas porque el presidente también las pronunció”, enfatizó.
Respecto al nombramiento de Santilli como figura clave en la articulación política, Ravier indicó que su llegada “le agrega a este Gobierno mucho valor por su relación con los gobernadores” y subrayó su papel en la obtención de acuerdos en el Congreso.
El vocero presidencial abordó la situación del aumento de precios de la nafta, del transporte y de los servicios públicos, a pesar del crecimiento en las exportaciones energéticas. “La economía va bien, creemos que es por acá, que lo peor ya pasó”, afirmó. A continuación, agregó: “Sabemos que falta, que mucha gente hoy por ahí no la está pasando bien en ciertos sectores de la economía, pero este es el camino y que pronto la situación va a mejorar para todos”.
Ravier introdujo el concepto de “inflación reprimida”. Según explicó, al asumir Milei en diciembre de 2023, los precios de combustibles y tarifas estaban “muy atrasados” debido al control y subsidios del gobierno anterior. Para justificar los aumentos, indicó que una de las medidas “antipáticas” fue casi cuadruplicar el precio del combustible, dado que “el combustible cuesta” y que sin precios rentables no hay incentivos para invertir en Vaca Muerta. Recordó que Argentina llegó a tener un déficit energético de USD 5.000 millones, ya que, pese a contar con recursos, no resultaba rentable extraerlos.
Apuntó que el mismo razonamiento se aplica a la luz, al gas y al agua. Manifestó que las tarifas deben ajustarse “a sus precios de mercado” o, al menos, cubrir costos, pues cuando el usuario paga menos, la diferencia recae en el Estado mediante subsidios. Al respecto, indicó que las correcciones mensuales de esos valores se están realizando por encima del índice de precios al consumidor para organizar el sistema.
El vocero reconoció que esta política implica un “costo social” y “costo político”. Sin embargo, defendió la necesidad de reasignar recursos en un contexto de equilibrio fiscal, y mencionó la discusión sobre subsidios extensivos a áreas templadas dentro del régimen de zonas frías, sugiriendo que esos fondos podrían destinarse a hospitales o universidades.
Al concluir su análisis económico, Ravier relacionó la recuperación del crédito con la disminución de la inflación, destacando que la última cifra fue del 2,1% mensual. Aseguró que ya se anticipa un próximo registro por debajo del 2%, aunque admitió que superar esa barrera suele ser complejo en procesos de estabilización como los de Israel, Perú o Chile.
El nuevo vocero también dejó en claro que el oficialismo necesita forjar alianzas para avanzar en su agenda legislativa. “El PRO es un aliado clave. Nosotros no tenemos mayoría hoy en Diputados y en el Senado para aprobar leyes por nosotros mismos”, indicó.
Esta afirmación buscó responder a una inquietud más amplia sobre si la inclusión de figuras del pasado macrista, como Patricia Bullrich, Luis Caputo, Federico Sturzenegger y ahora Santilli, representa un cambio de estrategia de Milei frente a la “casta” o el inicio de un gobierno de coalición. Ravier evitó usar ese término, pero describió una convergencia estable para aprobar reformas estructurales.
En este contexto, resaltó la sincronía entre Milei y Mauricio Macri, afirmando que ambos comparten la necesidad de promover cambios institucionales y que el diálogo con el partido amarillo “es muy bueno”, aunque puedan surgir desencuentros o declaraciones individuales que no reflejen la relación en general.
Ravier también vinculó esta cooperación a la aprobación de leyes que, según él, ordenan la economía y mejoran el ambiente para la inversión. Mencionó la resolución de la deuda con holdouts, que había permanecido sin solución durante un cuarto de siglo, y defendió el denominado Super RIGI como mecanismo para atraer capital hacia los sectores de minería, energía y agroindustria.
En cuanto a la compra de divisas por ahorristas, relacionó esta práctica con la memoria de crisis argentinas y el riesgo político en torno a cada elección. Citó cifras del Banco Central en respuesta a una inquietud de los periodistas: en cinco meses del año, los argentinos adquirieron más de USD 10 mil millones, y solo en mayo, 1,4 millones de personas compraron más de USD 2.677 millones.
Frente a este panorama, Ravier respaldó la estrategia del ministro de Economía, Luis Caputo, y aseguró que el equipo económico está “blindando” al país para impedir que un posible cambio en el escenario electoral despierte una crisis financiera. “Cada año electoral es difícil”, reiteró, y mencionó el “riesgo kuka” ante la eventualidad de un giro político que altere las reglas de juego.
Finalmente, el vocero acentuó que la acumulación de reservas es fundamental en esta defensa. “Sumar diez mil millones de dólares ya era una meta conversada con el Fondo Monetario Internacional. Creo que ha sido cumplido ese objetivo en solo medio año”, concluyó. También resaltó el equilibrio fiscal y la reducción de pasivos remunerados como pilares esenciales para evitar contratiempos en el financiamiento y en la deuda.









