El martes pasado, se llevó a cabo la audiencia en la sala 10 del Centro de Justicia Penal de Rosario, donde se dictaron los cargos de tentativa de homicidio triplemente agravado, encubrimiento y amenazas.
Los hechos en cuestión se remontan al 27 de mayo de 2024, en la calle Larrechea al 1900, cuando diez suboficiales de la Policía de Acción Táctica (PAT) llevaron a cabo un procedimiento relacionado con el secuestro de estupefacientes. Durante esta intervención, los agentes intentaron matar a la víctima, que se encontraba reducida y en una posición de total vulnerabilidad.
Uno de los suboficiales, Zeballo, tomó una botella de alcohol etílico de 500 ml, la vertió sobre el rostro y cabeza del detenido, y con un encendedor le prendió fuego. Como resultado, la víctima sufrió quemaduras severas en el rostro, cuello, orejas, tórax y manos, lo que comprometió su vida y su sistema respiratorio, requiriendo una internación de 40 días en terapia intensiva.
La Justicia considera que la acción de Zeballo denota un ensañamiento, con la finalidad de causar un sufrimiento innecesario a la víctima.
Los demás implicados, Cabral, González, Ortiz, Balais y Cuevas, participaron en asegurar la zona del incidente, evitando cualquier posibilidad de defensa por parte de la víctima o de otros detenidos, y actuaron para encubrir su agresión mientras trataban de garantizar su impunidad.
Además, se les atribuye la falsificación de información en el acta del procedimiento sobre los hechos. De esta manera, facilitaron la agresión, asumiendo todos los intervinientes la responsabilidad de sus acciones.
Los agentes que llegaron posteriormente al lugar enfrentan acusaciones por no haber denunciado las conductas delictivas de sus compañeros, así como las falsedades registradas en el acta.
En el informe inicial, los policías afirmaron haber perseguido a un grupo que portaba una mochila, alegando que uno de ellos intentó incendiarla, lo que provocó sus quemaduras. Sin embargo, el escenario cambió cuando la víctima logró sobrevivir y declaró ante la fiscalía; debió hacerlo por escrito debido a las heridas en sus cuerdas vocales.
Se conoció que el hombre estuvo varios meses en grave estado y se le realizó una traqueotomía. Testimonios adicionales revelaron que los policías también amenazaron a otros detenidos, diciendo: “Fíjense lo que dicen de nosotros. Yo soy re sicario, yo robo, los mato a ustedes, soy más sicario que cualquiera de acá, ¿saben por qué? porque yo soy policía y hago lo que quiero”.
Uno de los policías involucrados, Balais, ya se encuentra cumpliendo una condena de 7 años por haber robado dinero y drogas a un narcotraficante.









