La popularidad de esta tendencia cobró fuerza durante la pandemia, cuando muchas casas necesitaron adaptar áreas para trabajo, estudio o descanso en superficies reducidas. De esta manera, los separadores se volvieron esenciales en el diseño interior, gracias a su capacidad de definir zonas sin generar divisiones permanentes.
Lejos de ser meros elementos decorativos, estas divisiones ahora actúan como piezas versátiles que se adaptan a nuevas maneras de vivir el hogar. La arquitecta Adriana Grin, especialista en el área, comenta que “es una herramienta que permite una gran flexibilidad espacial”.
Entre los recursos más buscados para dividir espacios sin la necesidad de construir paredes, se encuentran los biombos, que ofrecen una notable flexibilidad, ya que pueden ser movidos, plegados o reubicados según las necesidades del momento. Se presentan en diversas versiones: madera, vidrio, tela o metal, lo que permite su integración en distintos estilos y rangos de precios.
Los biombos calados son particularmente efectivos para separar ambientes, permitiendo al mismo tiempo el paso de luz natural.
Estos separadores tienen su origen en Japón, donde se utilizaban para bloquear el viento dentro de las habitaciones. Con el paso del tiempo, han evolucionado hasta convertirse en elementos multifuncionales que incluyen tecnologías para la absorción de sonido, filtrado de luz solar y mejora de la iluminación interior. La combinación de funcionalidad y estética es, sin duda, la razón de su resurgimiento en hogares, oficinas y restaurantes.
“Me gusta pensar estos elementos no como divisores de espacios sino como generadores de espacios”, afirma la arquitecta Els Sabanes. Ella explica que el objetivo es mantener una visión integral del ambiente mientras se definen áreas específicas para trabajar, descansar o moverse con mayor comodidad.
Las bibliotecas abiertas han ganado terreno como una opción económica y práctica. Aparte de dividir espacios, ofrecen almacenamiento y permiten que la luz natural fluya. En departamentos pequeños, se utilizan frecuentemente para separar el área del living del escritorio o crear zonas más privadas sin sacrificar la visión global del espacio.
Otra opción que ha ido en aumento son las cortinas pesadas, paneles corredizos y separadores de tela. Estas alternativas permiten reenfocar rápidamente la distribución del hogar y se ajustan a las nuevas dinámicas de convivencia.
La diseñadora de interiores Gisela Bezek resalta que estos recursos “delimitan, aportan movilidad y funcionalidad”, haciendo hincapié en la importancia del aprovechamiento del espacio, especialmente en las grandes ciudades, donde cada metro cuadrado es valioso.
La implementación de divisiones ligeras ayuda a reorganizar el hogar sin bloquear la entrada de luz natural. Muchos expertos aconsejan optar por materiales translúcidos, superficies caladas o estructuras abiertas que mantengan la luminosidad en todos los rincones. Opciones como el vidrio repartido, varillas de madera y bibliotecas sin fondo están entre las más comunes.
Asimismo, es fundamental evitar muebles voluminosos cerca de las ventanas. Los separadores bajos o paneles móviles son ideales para definir áreas sin interrumpir el paso de la luz. Las telas livianas y los textiles translúcidos permiten generar privacidad sin oscurecer los espacios, siendo especialmente útiles en departamentos pequeños o ambientes integrados.
La armonía en el uso de colores claros, espejos y materiales reflectantes contribuye a maximizar la luminosidad interior. Según los expertos en diseño de interiores, una adecuada distribución de la luz no solo mejora la percepción de amplitud, sino que también genera entornos más confortables, cálidos y funcionales para la vida diaria.









