Esta maniobra era anticipada, dado que gobernadores aliados como Gustavo Sáenz, Osvaldo Jaldo, Rolando Figueroa y Hugo Passalacqua habían retirado su apoyo al proyecto, presionados por la oposición ante lo que se percibía como una “pérdida de soberanía” al ampliar el límite de compra de tierras por parte de extranjeros.
Se intentó aprobar el proyecto en cuatro ocasiones previas, todas sin éxito, y el jueves se perfilaba como una nueva oportunidad para enfrentar la misma situación. Sin embargo, al ser un cuarto intermedio en la última sesión, no había forma de evitar el debate sin asumir la responsabilidad en el recinto. Una opción considerada fue una moción para devolver el proyecto a comisión con el fin de evitar una derrota en la votación. Finalmente, se decidió que el miembro informante, Agustín Coto, anunciara que se eliminaría el capítulo de Tierras del dictamen al inicio de la sesión.
Fuentes del oficialismo reconocieron que la situación se debió, en gran parte, a una batalla de comunicación perdida. Los mandatarios provinciales que influyeron en los resultados negativos en el Senado también impactarían en la Cámara baja si se lograba aprobar el proyecto: “Si se gana por uno en el Senado, con Jaldo y Sáenz en contra, esto no pasa en Diputados”, afirmaron resignados desde La Libertad Avanza.
Hasta esta semana, el ministro de Desregulación, Federico Sturzenegger, había estado involucrado en el progreso del proyecto. La última vez, se solicitó un cuarto intermedio porque su equipo había indicado que el borrador que circulaba no cumplía con sus expectativas.
Durante el receso, Sturzenegger se reunió con Bullrich para lograr un acuerdo final. “Pato y nosotros un solo corazón”, celebraban cerca del ministro. Desde ese momento, circularon incluso dos versiones más del proyecto –sumando 17 en total– y la senadora asumió el control del proceso.
La decisión de descartar el controvertido apartado de Tierras nació de una reunión entre Bullrich y senadores aliados. Desde el sector desregulador, se inclinaban por seguir intentando lograr el texto deseado, aunque esto significara más tiempo, pero la sensación de desgaste prevaleció. “De acá a tres meses no va a cambiar”, opinaban voces del oficialismo.
“Hablamos con los muchachos (de Rosada); para nosotros la comunicación es con quien primero responde el teléfono”, dijo otro referente libertario de la Cámara alta. Según indicaron desde el bloque, el diálogo se produjo específicamente con el jefe de Gabinete, Diego Santilli. Algunos señalaron que Sturzenegger, el arquitecto del proyecto, se había enterado a través de redes sociales.
Bullrich aseguró que no hubo mala intención al no comunicarle primero la decisión a ‘El Coloso’. La líder del bloque explicó que la vorágine de conversaciones con aliados y la definición del dictamen en ese instante hicieron que se le escapara la oportunidad de informar: “La verdad se me pasó, pero no fue mala voluntad”, remarcó.
Desde el Gobierno, sin embargo, desmintieron esa versión y aclararon que los funcionarios del ministerio “estuvieron todo el día en Rosada tratando el tema”; por ende, Sturzenegger estaba al tanto de la negociación minuto a minuto.
No obstante, la fuente del ministro de Desregulación no provenía de la jefatura de bloque, y este no es el primer caso en que las fluctuaciones en la comunicación interna del oficialismo generan quejas. “Hay una mala gestión en el Senado”, criticaron desde el otro lado de Pasos Perdidos.
Dentro de La Libertad Avanza, no se ocultan las tensiones con Sturzenegger, que también se presentan con otros miembros del equipo económico, pero algunos del núcleo duro libertario optan por no culparlo y, en cambio, critican la autonomía de Bullrich para negociar de forma independiente.
A pesar de ello, la figura del ministro fue objeto de críticas internas esta semana debido a la creciente tensión con el sector de practicaje. El conflicto surgió tras la emisión del Decreto 690/2026, que buscaba abrir la competencia, eliminar requisitos de ingreso y flexibilizar la contratación de los prácticos, quienes guían embarcaciones por las vías navegables del Río de la Plata y el río Paraná.
Los prácticos iniciaron un cese de actividades que detuvo rápidamente más de 180 buques, generando un impacto en el comercio exterior que escaló a millones de dólares diarios, afectando especialmente los embarques de granos del Gran Rosario y los despachos energéticos vinculados a Vaca Muerta.
Ante el aumento de costos económicos y la presión máxima de las cámaras agroexportadoras, la Casa Rosada decidió intervenir directamente. Santilli tomó el control del expediente, desplazando a Sturzenegger del centro de la negociación. Este desenlace evidenció un repliegue del oficialismo: el Gobierno aceptó suspender la vigencia del decreto y abrir un espacio de diálogo.
Dentro de La Libertad Avanza, el episodio reveló una vez más las tensiones metodológicas entre la ortodoxia desreguladora del ministro y la necesidad pragmática de contención política que implica la gestión legislativa en momentos de elevada fricción. No obstante, consideran que esa ortodoxia es necesaria, ya que en última instancia, Sturzenegger representa a Milei.









