Una cuenta de Instagram especializada en agricultura, con más de 32.000 seguidores, publicó un video que destaca nueve especies que son indicativas del estado del suelo.
“Las plantas bioindicadoras son especies que crecen de manera espontánea y cuya presencia puede ofrecer información útil sobre las características y el estado del suelo. Algunas de ellas suelen desarrollarse con mayor facilidad bajo determinadas condiciones, lo que puede servir como una señal para orientar el manejo agrícola”, indicó el entrevistado.
Según la publicación, estas plantas pueden ser indicativas de “compactación, baja aireación, exceso de humedad, acidez, deficiencias o desequilibrios nutricionales e incluso de una escasa cobertura vegetal”.
Es esencial entender que estas señales no son absolutas, sino que deben ser analizadas en conjunto con otros factores, como “las características del terreno, el historial de manejo, las condiciones climáticas y, cuando sea posible, un análisis de suelo”.
El diente de león, por ejemplo, tiende a aparecer en tierras “compactadas y poco aireadas”. Su proliferación es una señal de que el suelo puede estar demasiado apretado y la circulación del aire es deficiente.
El llantén, por su parte, también se relaciona con suelos duros. Según el experto, suele crecer en “terrenos pisoteados, compactados o con problemas de drenaje”. Esto indica que es recomendable prestar atención a áreas del jardín que se transitan con frecuencia o donde la humedad persiste más de lo habitual tras el riego o la lluvia.
La aparición del trébol podría señalar una “falta de nitrógeno disponible” en el suelo. No implica que el terreno carezca de este nutriente, sino que la cantidad accesible para las plantas podría ser insuficiente.
En contraste, la ortiga suele desarrollarse en lugares donde “hay un exceso de nutrientes y mucha materia orgánica”, sugiriendo que el terreno puede estar demasiado enriquecido.
La cola de caballo es otra especie que puede revelar múltiples características del suelo. Según el video, se asocia con “humedad excesiva, acidez o compactación del terreno”.
La malva aparece comúnmente en “tierras algo compactadas, pero que mantienen un nivel medio de fertilidad”.
La verdolaga, en cambio, “suele crecer en suelos secos, calientes y con escasa cobertura vegetal”. Generalmente, se encuentra en áreas muy expuestas al sol y con pocas plantas que ofrezcan sombra, recibiendo luz solar durante la mayor parte del día.
El musgo se relaciona a menudo con tres condiciones: “sombra, acidez y exceso de humedad”. Puede presentarse en sectores con poca luz y donde el agua estancada perdura, lo que podría llevar a la putrefacción de las raíces de algunas plantas.
Finalmente, la grama suele aparecer en lugares donde “el suelo está descubierto, alterado o debilitado”, indicando áreas que han perdido su cobertura vegetal o que han sido alteradas debido a pisadas frecuentes u otras acciones.









