Colombo llegó al negocio tecnológico tras más de dos décadas en el sector bancario. Ingresó en el entonces Banco Río y trabajó en 14 países dentro del Grupo Santander. Su rutina incluía reuniones de comité, viajes semanales entre Madrid y América Latina y la gestión de grandes estructuras. La frustración ante la lentitud con que los desarrollos tecnológicos llegaban al mercado lo impulsó a emprender. Dejó la entidad y creó N5 para desarrollar tecnología que resolviera problemas operativos de las instituciones financieras.
El nombre de la compañía remite a la frase con la que Colombo solía cerrar sus presentaciones: “El producto estará disponible para todos ustedes en 5, 4, 3, 2, 1”. Su primer cliente fue Credicorp Bank, de Panamá, que anticipó cinco millones de dólares en licencias por un producto que todavía no existía. Luego se sumaron clientes internacionales como Zurich, Mastercard y Santander.
La experiencia, recordó Colombo, también le enseñó la importancia de combinar el conocimiento de una industria con la capacidad técnica para crear productos. “Conocía tantos inversores como astronautas; no sabía ni cómo hablarle a un inversor”, bromeó. También relató: “Abrí la compañía el viernes en Estados Unidos depositando US$100. El fin de semana viajé a Panamá a ver a un señor que nunca había visto en mi vida. Hablé 8 horas y media en una sala escribiendo en un pizarrón y me fui con US$5 millones en licencias anticipadas de un producto que no existía. A la mañana tenía una empresa sin plata y a la tarde tenía plata sin empresa”.
Fundada en 2017, N5 desarrolla programas informáticos para instituciones financieras. Su plataforma N5 Now integra clientes, productos, canales, empleados y datos para simplificar sistemas tecnológicos complejos. En 2024, la compañía también presentó soluciones de inteligencia artificial especializadas en el sector financiero. Hoy opera en 18 países y presta servicios a más de 70 instituciones financieras globales.
Entre sus principales respaldos financieros figuran fondos internacionales como Illuminate Financial, Exor Ventures, Madrone Capital Partners, LTS Investments, Arpex Capital, Alexia Ventures y ScaleUp Ventures, de Endeavor.
Tres compañías por 34 millones de dólares
La compra de Dojo, Memo y Boost combina una estrategia operativa con la búsqueda de rapidez para llegar al mercado y resolver tres problemas estructurales de la actividad comercial. “El costo de desarrollar software bajó mucho, pero la velocidad de tener algo que ya está probado y funcionando vale un montón de plata. A veces pensás: ‘voy a estar un año haciendo esto para que esté perfecto’ y de repente se te pasó el colectivo. El momento es ahora. Yo creo que mi cliente no debería pagar mi curva de aprendizaje; me parece injusto y me parece una estafa”, sostuvo Colombo.
Dojo, la primera de las soluciones, se enfoca en la capacitación. A partir de materiales existentes o de una habilidad que la empresa quiera desarrollar, crea un programa de entrenamiento y plantea simulaciones de situaciones reales con inteligencia artificial. Un vendedor, por ejemplo, puede practicar cómo ofrecer un producto financiero ante un cliente virtual que hace preguntas, presenta objeciones y cambia la dificultad de la conversación. El sistema analiza su desempeño y brinda recomendaciones para mejorar. La formación puede prolongarse una vez terminado el curso, mediante el análisis de conversaciones reales.
Para Colombo, el inconveniente de los modelos tradicionales de capacitación es la distancia entre aprobar un curso y cambiar efectivamente una conducta. “Nadie aprende a jugar al fútbol leyendo la Wikipedia”, señaló al comparar la formación teórica con la práctica reiterada.
Memo, la segunda herramienta, busca reducir el tiempo que los empleados destinan a registrar información y ordenar tareas después de una reunión. Puede transcribir conversaciones, preparar resúmenes, detectar compromisos y crear acciones de seguimiento. Además, reúne información previa sobre el cliente a partir de los datos disponibles en los sistemas de la organización y de otras fuentes pertinentes.
Boost, la tercera solución, se ocupa de la gestión de objetivos e incentivos. Permite establecer metas, seguir su avance en tiempo real y consultar una estimación de las remuneraciones variables vinculadas con los resultados. La herramienta apunta a reemplazar procesos que suelen depender de planillas y cálculos manuales, y a ofrecer a los empleados mayor claridad sobre cómo se determina cada incentivo.
Para Colombo, el diferencial de la operación está en la integración de los tres productos: la información de una capacitación puede servir para evaluar el desempeño de una persona en sus conversaciones con clientes; esos datos, a su vez, pueden contribuir al seguimiento comercial y al cálculo de incentivos. Según pruebas de la empresa, las herramientas pueden aumentar un 53% la productividad de los equipos comerciales.










