Sin embargo, esto no ha sido suficiente. Recientemente, Javier Milei anunció que contaba con US$ 75.000 millones para estabilizar el mercado de cambios, cifra que luego elevó a US$ 125.000 millones sin ofrecer mayores explicaciones.
A pesar de estos intentos y de que el Banco Central ha logrado acumular más reservas de las que prometió al FMI, incluso alcanzando récords en exportaciones y un superávit en las cuentas externas, el riesgo país sigue sin bajar notablemente. En los últimos 30 días, el riesgo país ha aumentado en toda la región justo tras un incremento de 25 puntos básicos en la tasa de interés por parte de la Reserva Federal. Sin embargo, en Argentina, el incremento fue casi de 100 puntos básicos, mientras que el promedio del resto de la región apenas alcanzó 10.
Los economistas Miguel Angel Broda y Fernando Marull señalaron en informes recientes que en realidad “el Gobierno no tiene una bazuka” como se afirma, sugiriendo que esta percepción podría ser clave para entender la desconfianza persistente hacia la deuda argentina.
Existen dudas respecto a cómo la presencia del FMI podría afectar los intereses de los bonistas. Este organismo tiene prioridad de cobro en una eventual crisis financiera, y hay inquietudes sobre si un posible gobierno peronista buscaría reestructurar parte de los bonos en manos de los bonistas. Algunos economistas de este espacio argumentan que Argentina debería considerar esta opción si desea un crecimiento sostenible en el futuro. Jean-Luc Mélenchon, candidato de izquierda en Francia, ha propuesto incluso la cancelación de parte de la deuda, lo que ha provocado fluctuaciones en los precios de los bonos franceses y un aumento en las tasas. La revista británica The Economist destacó esta problemática en su última edición, planteando que “se avecina una crisis en la deuda de los gobiernos”.
Marull estima que a Caputo le faltarían US$ 10.000 millones para cubrir las necesidades de financiamiento. En el programa presentado en julio, el ministro reconoció que se requerían US$ 25.000 millones para el próximo año, con la mitad destinada a bonistas y la otra mitad al FMI y otros organismos. No obstante, en sus cálculos, Caputo no incluyó los pagos de Bopreal, una deuda del Banco Central cercana a los US$ 4.000 millones.
“Asegurados hay US$ 15.500 millones”, comenta Marull, respecto a un total necesario de US$ 29.000 millones (US$ 25.000 millones de Caputo más los US$ 4.000 millones de deuda del Banco Central). “En negociación hay US$ 3.500 millones que provienen de privatizaciones y préstamos bilaterales”, añade. Para cubrir los US$ 10.000 millones faltantes, Marull sugiere que se podrían considerar emisiones locales, préstamos REPO con bancos o la compra de dólares en el mercado cambiario.
A pesar de un contexto de tasas más altas y una desaceleración de dos de sus principales socios comerciales, China y Brasil, el entorno global parece aún favorable para Argentina. Los precios de las materias primas continúan elevated, y lo que se importa (capital y tecnología) ha disminuido. Además, la actividad económica mundial no ha mostrado señales de debilidad. Según el informe Perspectivas Económicas Mundiales 2027 del FMI, recientemente presentado en la Asamblea Anual en Bangkok, se espera un crecimiento global del 3,4% en 2027, tras un 3,1% en 2026. La nueva economista jefa del FMI, Silvana Tenreyro, advirtió, no obstante, sobre las presiones que afronta la resiliencia económica, mencionando el impacto de los precios de energía en la economía global. Si bien Argentina es exportadora de petróleo, el aumento en los precios de energía podría desacelerar la desinflación.
Esta situación, sumada al riesgo de que Caputo no logre reunir los US$ 10.000 millones necesarios, plantea un desafío para Milei de cara a 2027. La inflación podría bajar más lentamente de lo que el Gobierno anticipa, y el uso de reservas para contener el dólar ante una creciente demanda de divisas por parte de los argentinos son factores que el mercado tiene en cuenta. Como puntualizó Ricardo Arriazu en una reciente charla con clientes: “No importa cuántos dólares tenga el Gobierno sino si está dispuesto a usarlos.”










