“Ese momento donde lo que fuiste, lo que querés ser, lo que te atormenta del pasado y lo que le temés al futuro coexisten es irrepetible”, afirmó el especialista. Continuó: “Cuando se transforma en ese momento eterno en el que uno no desea hacer nada más que lo que está haciendo y no quiere estar en ningún otro lugar que no sea allí, se generan situaciones en las que se construye un espacio interno capaz de albergar la felicidad”.
Rolón también se refirió a la importancia de los afectos y la gestión de la vulnerabilidad en la búsqueda de bienestar.
“Amar a alguien es otorgarle un poder sobre vos”, explicó, haciendo hincapié en que este proceso se desarrolla a través del intercambio de experiencias que se comparten en un círculo íntimo. Para el autor, las relaciones se alimentan de confesiones sobre dolor, miedo y vergüenza: “Te cuento cosas que no le conté a nadie, sabés de mis dolores, sabés de algunas cosas que me avergüenzan”, señaló, refiriéndose a las emociones compartidas entre las personas en una relación.
En este contexto, enfatizó que “cuando amás a alguien le otorgás un montón de cosas que le dan un gran poder sobre vos. La persona que te ama de manera saludable es aquella que elige no usar ese poder para hacerte daño o para prevalecer en una discusión cuando está enojada”.
Rolón advirtió que el uso de información personal como arma de ataque establece un límite crítico en las relaciones. Al respecto, fue contundente: “Usar los dolores que alguien te confió para dañarlo es una actitud imperdonable”. Agregó que si alguna vez se recurre a ello, es un indicativo de que algo se quebró en la relación.
En su obra La felicidad, el profesional introduce el término “faltacidad” para describir un bienestar que no es ajeno al dolor, oponiéndose a la noción de una plenitud absoluta, prefiriendo en su lugar una felicidad imperfecta. Rolón sostiene que la vida es un espacio incómodo e injusto, cargado de experiencias del pasado: “La mezcla de la falta y la felicidad. Es una felicidad en falta. Es una felicidad en un ser humano al que ya le faltan cosas”, afirmó. Para él, la estabilidad emocional se alcanza al habitar el momento presente y concluyó: “La felicidad es el aquí y ahora”.
“El arte, los sueños, los proyectos, esos momentos compartidos que son inolvidables están presentes. Nos equivocamos cuando intentamos limitar y transformar la vida en un lugar feliz. La felicidad siempre existe, siempre que no pretendamos que dure para siempre y sepamos dejar de aferrarnos una vez que hemos dejado de ser felices”, concluyó el especialista.









