El Gobierno se propone avanzar en Agosto con dos procesos de privatización que le permitirán reducir el gasto público y obtener divisas para el pago de la deuda: las líneas Belgrano Cargas y San Martín Cargas, así como la empresa estatal Agua y Saneamientos Argentinos (AySA). La licitación de los trenes de carga ha sido postergada desde diciembre, debido a ajustes en los pliegos y la intención de un sector del oficialismo de ampliar, mediante un nuevo decreto, los alcances del Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI). Los trenes de carga son considerados una herramienta esencial para disminuir los costos logísticos en el sector agropecuario, permitiendo expandir la frontera productiva y hacer rentables áreas actualmente subutilizadas, así como en minería y energía, sectores que podrían generar importantes ingresos para el país en las próximas décadas y que requieren ser más competitivos para potenciar sus exportaciones. El interés más destacado proviene del Grupo México Transportes (GMXT), que opera 11.000 kilómetros en México y en el sur de Estados Unidos. Este grupo ha manifestado su disposición a invertir aproximadamente 3.000 millones de dólares en la modernización de los ferrocarriles argentinos, siempre que se garantice la seguridad jurídica del RIGI y se le otorgue la concesión de las vías, los talleres y el material rodante. Aunque el Gobierno busca una integración vertical de los tres negocios, planea licitar las vías, los talleres y el material rodante de manera separada, con el objetivo de maximizar los ingresos. El principio de acceso abierto también se implementará, permitiendo que cualquier empresa interesada pueda solicitar acceso a las vías a cambio del pago de un canon. En paralelo, uno de los principales competidores en el proceso es un consorcio de empresas cerealeras que incluye a Aceitera General Deheza (AGD), perteneciente a Roberto Urquía, junto a las multinacionales Bunge, Cargill, Louis Dreyfus y la Asociación de Cooperativas Argentinas (ACA). AGD posee la concesión de la línea Nuevo Central Argentino (NCA) hasta finales de 2032 y tiene suspendidos los servicios de pasajeros hacia Córdoba y Tucumán desde hace casi un año debido a “tareas de revisión” en la traza. También se mencionan entre los interesados al Grupo Roggio, que gestiona el transporte subterráneo en la Ciudad de Buenos Aires, y a Techint, que es concesionaria de la línea Ferroexpreso Pampeano. Por otro lado, el proceso de privatización de AySA avanza y se espera la apertura de ofertas para el 27 de agosto, lo que podría generar al Estado nacional unos 500 millones de dólares. Tras los incrementos en las tarifas, la empresa ahora opera sin dependencia de subsidios del Tesoro. Entre los interesados en este negocio se encuentra Mauricio Filiberti, propietario de Transclor, proveedor de cloro a AySA para la potabilización del agua, además de tener vínculos con José Luis Manzano y Daniel Vila en Edenor. El Grupo Roggio también competirá en esta licitación a través de su constructora, que participa en proyectos de agua y saneamiento en Argentina, Paraguay y Perú. Asimismo, se estima el interés de la brasileña Sabesp y la francesa Veolia. El año pasado, en medio de rumores sobre la privatización, la firma israelí Mekorot afirmó que es “imposible” participar de esta licitación debido a una prohibición estatutaria de adquirir activos en el exterior.









