Para el año próximo, el organismo proyecta un crecimiento del PBI del 3,5%, lo que representa una disminución de medio punto porcentual respecto a las previsiones realizadas en abril y julio, que eran del 4%.
En una revisión que abarca hasta 2027, el FMI indica que la inflación se reducirá a un ritmo más lento de lo anticipado, previendo un IPC promedio de 21,2%, lo que supone un incremento de 5,5 puntos respecto a la estimación previa de 15,7%.
Estas cifras forman parte de la actualización de las Perspectivas Económicas Globales (WEO, por sus siglas en inglés), que el FMI presentó recientemente durante sus reuniones en Tailandia con el Banco Mundial.
En relación a estas proyecciones, la subdirectora del Departamento de Investigación del FMI, Petya Koeva Brooks, afirmó en una conferencia de prensa que los recortes en las expectativas del PBI argentino son consecuencia de “cierta debilidad en la actividad hasta el tercer trimestre y una demanda interna más moderada”, influenciada por las condiciones financieras y el proceso de “transformación” que atraviesa el país.
Koeva Brooks expresó que para lo que resta del año se anticipa una mejora en la actividad económica, con exportaciones en alza y “una flexibilización de las condiciones financieras”. Agregó que se espera un incremento en la inversión que sustentará la proyección del FMI.
Este análisis del FMI se alinea con la reciente revisión de estimaciones del Banco Mundial, que también refleja un deterioro en las condiciones laborales en Argentina. La tasa de desempleo proyectada es del 7,6% para este año y del 7,1% para 2027, frente al 7,2% y 6,9% anticipados en el informe anterior.
Asimismo, se espera una mejora en la balanza de pagos, proyectándose un saldo positivo del 0,6% del PBI tanto para este año como para 2027, en contraste con las expectativas de -0,6% y 0,8% respectivamente que se tenían en abril.
En su reciente actualización, el FMI mantuvo en un 3,1% su proyección de crecimiento global para este año y elevó a un 3,4% sus expectativas para 2027. También revisó a la alza su estimación de inflación global, que prevé que alcance un 4,7% en 2026, para luego disminuir al 4,1% en 2027, en comparación con el 4,4% y el 3,6% que se esperaban anteriormente.
Esta revisión ha implicado un ajuste positivo acumulado de 0,7 puntos porcentuales, en gran parte impulsada por los precios de la energía y los alimentos. Según el informe, “la mejora económica global oculta un cambio en el crecimiento entre diferentes economías”, donde países con una exposición limitada al conflicto bélico mantienen o fortalecen su actividad, beneficiándose también los exportadores de energía fuera de la zona de conflicto.
El análisis del FMI también se centra en los impactos geopolíticos, como la guerra en Medio Oriente y sus efectos en los precios de la energía y los alimentos, así como en el avance tecnológico, especialmente la inversión en inteligencia artificial. Este contexto ha llevado a una economía global fragmentada, donde algunos países se benefician de términos de intercambio favorables, mientras que otros enfrentan mayores costos de importación y menor demanda.
El organismo destacó las distintas medidas implementadas por los países para mitigar el impacto de la guerra, aunque subrayó que “los márgenes de ajuste no son ilimitados”. Por ello, recomendó a los gobiernos “implementar planes creíbles de ajuste fiscal que amalgamen mejoras en los ingresos con la racionalización del gasto, respaldados por mejoras institucionales”.
Asimismo, enfatizó que cualquier medida para aliviar el impacto de los altos precios de la energía y los alimentos debe ser temporal, dirigida y no distorsionadora, sin comprometer los objetivos de sostenibilidad fiscal.
El FMI añadió que es crucial adaptar la política monetaria a las circunstancias actuales, considerando las condiciones iniciales antes del conflicto, las expectativas de inflación y los indicadores de inflación subyacente, además del nivel de la tasa de política en relación a su nivel neutral.
Además, resaltó que “fortalecer la seguridad energética, mejorar la preparación para la inteligencia artificial y mantener abiertos los canales para el comercio y la cooperación son cruciales para aumentar la resiliencia en un mundo donde los choques son cada vez más frecuentes y asimétricos.”










