La frase que ha circulado, junto con diversas quejas sobre el trato que reciben de parte de Milei, refleja este sentimiento: “Del otro lado está el tren fantasma”, comentaron allegados al expresidente. Esta idea ha sido utilizada por varios miembros del PRO, sugiriendo que la alternativa a Milei sería Axel Kicillof, a quien Macri detesta, o Sergio Massa, que lo decepcionó durante el Foro Económico de Davos en 2016. Para Macri, Milei representa una opción preferible frente a esos candidatos.
La cuestión clave es cuánto está dispuesto a soportar Mauricio Macri en su deseo de avanzar. El año pasado, tuvo que aceptar que Karina Milei vetara a dos candidatas en las listas de la ciudad; también se ha visto cuestionado por el actual presidente en reiteradas ocasiones respecto a la gestión de Cambiemos. Recientemente, tras un tuit en el que Macri expresaba su opinión sobre los impuestos municipales, recibió ataques por parte de los seguidores de Milei, llevándolo a borrar su publicación. Esta situación indica que el respeto entre aliados es escaso.
En el Congreso, el PRO se presenta como un bloque cohesionado, apoyando todas las iniciativas del oficialismo. Sin embargo, las reuniones en la Rosada, que comenzaron en un tono positivo tras un contacto entre Karina Milei y Mauricio Macri, no han logrado concretar acuerdos electorales significativos, especialmente en la provincia de Buenos Aires, donde figuras como Cristian Ritondo y Diego Santilli consideran que habrá alianza. En la Ciudad de Buenos Aires, Jorge Macri busca alcanzar un acuerdo, pero la mano derecha de Karina, Pilar Ramírez, continúa criticándolo.
Ambos frentes tienen sus propias explicaciones para esta falta de consenso. Desde el núcleo de la hermanísima, señalan que la culpa recae en la “fuerte interna del PRO entre Mauricio y Jorge” en la Ciudad. Desde el PRO, afirman que estas tensiones son el resultado de las disputas internas en el oficialismo, donde Patricia Bullrich tiene un papel protagónico.
Ambas partes reconocen la existencia de problemas reales. Patricia Bullrich, en este contexto, recientemente proclamó en un tuit que el “acuerdo político y una economía más holgada para la gente” son esenciales para el año en curso. Sin embargo, la realidad es que no hay un acuerdo político tangible y la situación económica no muestra signos de mejora. Además, Bullrich se mostró dispuesta a contender por la presidencia.
Por otro lado, persisten las fricciones entre Jorge y Mauricio Macri. Hay quienes creen que existen diferencias sobre la suspensión de las PASO, ya que Jorge planea mantenerlas en la Ciudad. El principal punto de discordia es cómo conservar la Ciudad de Buenos Aires, bastión fundamental del PRO. Jorge Macri ha anunciado su intención de buscar la reelección y su entorno minimiza las internas con su primo, argumentando que pronto será momento de negociar con LLA. Sin embargo, deberán enfrentarse a las críticas de Pilar Ramírez, quien aspira a ser la candidata del karinismo en la Ciudad tras fallar la candidatura de Manuel Adorni.
Por su parte, Mauricio Macri no ha mostrado un respaldo claro hacia su primo. Fernando De Andreis dejó entrever esta falta de apoyo. Es evidente que el futuro de la relación entre los primos dependerá de los resultados de las encuestas. Si Jorge resulta ser una opción viable, es probable que su vínculo se fortalezca. En cambio, si sus números no son atractivos, el expresidente buscará alternativas dentro del PRO, incluyendo a Guillermo “Guillo” Dietrich y posiblemente a De Andreis, quien sería un representante de Mauricio Macri en el gobierno porteño, lo que generaría tensiones para un jefe de Gobierno que busca su reelección.










