El cambio en los proveedores de la industria y el mercado de repuestos no es un fenómeno exclusivo de Argentina; es parte de una transformación global. Sin embargo, la apertura en las importaciones, junto a la actualización de modelos producidos localmente, añade un nivel extra de dificultad para un sector que ya enfrenta inquietudes por la actual situación económica.
El informe detalla que el 80,5 por ciento de las pérdidas de empleo se han concentrado en empresas dedicadas a producir autopartes para vehículos ensamblados en el país. Este desempeño ha estado marcado por la finalización anticipada de modelos en producción y el incremento de importaciones, especialmente de Asia.
El efecto adverso se extiende más allá de la industria propiamente dicha. El mercado de reposición, que representa el 34,1 por ciento del empleo total en esta esfera, también ha experimentado un descenso debido a la competencia creciente de autopartes importadas, lo que ha acentuado la merma de puestos de trabajo.
En términos de estructura laboral, casi la mitad de los empleados en el sector trabaja en pequeñas y medianas empresas que tienen menos de 300 empleados, mientras que un 21 por ciento está en firmas con menos de 100 trabajadores. Esta realidad pone de manifiesto la vulnerabilidad del sector ante cambios en la demanda y en las condiciones del mercado.
Históricamente, el empleo en el ámbito de autopartes ya mostraba signos de fluctuación. Después de alcanzar un pico de 57.600 puestos en 2023, la industria comenzó un descenso que se ha intensificado en los dos últimos años.
Con la mirada puesta en 2026, las perspectivas no son prometedoras. El informe anticipa otra caída en la producción de vehículos del 7,5 por ciento, junto con un aumento sostenido en las importaciones de autopartes. En este marco, es poco probable que el panorama laboral del sector muestre signos de recuperación en un futuro cercano.
Así, la industria autopartista se enfrenta a un contexto adverso, caracterizado por la pérdida de competitividad ante productos importados y la debilidad de la producción local, factores que continúan influyendo negativamente sobre el empleo.
“Resulta urgente empezar a discutir reglas de origen más realistas en el Mercosur con mayor contenido industrial de la región y una política arancelaria con respecto a China más alineada con lo que está llevando a cabo Estados Unidos y la Unión Europea. Tenemos que empezar a comparar peras con peras, y manzanas con manzanas”, enfatizó Juan Cantarella, presidente de AFAC.
Asimismo, durante la reciente exposición Automéchanika 2026, Cláudio Sahad, presidente de Sindipeças, la asociación que representa a los fabricantes de autopartes en Brasil, destacó la existencia de “una asimetría estructural y competitiva entre nuestro bloque y los demás”.









