Uno de los aspectos más preocupantes es el uso de la capacidad instalada, que durante julio apenas alcanzó el 39,2%. Esta cifra representa una disminución de 6 puntos porcentuales en comparación con el mismo mes del año anterior, siendo uno de los niveles más bajos en la historia del sector. Según ADIMRA, esta situación es similar a la que se vivió tras la pandemia de 2020.
A pesar de una leve mejora de 0,1% en comparación con junio, la actividad metalúrgica sigue estancada, sin señales de un cambio de tendencia sostenido.
El informe revela que la debilidad abarca a gran parte del entramado industrial. Los Bienes de Capital experimentaron una caída interanual del 9,5%, mientras que Maquinaria Agrícola descendió un 7,7%. Otros segmentos también mostraron contracciones, como Equipos y Aparatos Eléctricos (-4,3%), Equipamiento Médico (-3,9%), Carrocerías y Remolques (-3,4%), Otros Productos de Metal (-1,7%) y Fundición (-1,5%).
El único rubro que presentó un avance en comparación con el indicador anterior fue Autopartes, con un aumento del 1,9%. Sin embargo, este incremento no es suficiente para considerar una recuperación, dado que el sector acumula una reducción del 3,1% en los últimos seis meses.
La baja en la demanda de las distintas cadenas de valor también es notable. En este sentido, todas las categorías reportaron resultados negativos por segundo mes consecutivo: Consumo Final disminuyó un 9,6%, Construcción un 8,2%, y Agrícola un 7,9%, entre otros sectores que también se vieron perjudicados.
El panorama negativo se extendió a las principales provincias metalúrgicas. Córdoba lideró las caídas con un retroceso del 7,9%, seguida por Buenos Aires con una baja del 5,8%. Mendoza, Entre Ríos y Santa Fe también registraron caídas significativas.
En Córdoba, la disminución estuvo relacionada principalmente con el rendimiento de maquinaria agrícola y autopartes, mientras que en Buenos Aires, las mayores caídas se concentraron en bienes de capital y equipamiento médico. En Mendoza y Entre Ríos, el descenso en bienes de capital fue determinante.
Las proyecciones empresariales no son alentadoras, ya que siete de cada diez empresas consultadas por ADIMRA no anticipan cambios en su nivel de producción en el corto plazo. Esto refleja una actitud de cautela ante la persistente debilidad de la demanda interna.
El presidente de ADIMRA, Elio Del Re, manifestó que la producción metalúrgica continúa estancada con niveles de productividad históricamente bajos. Expresó que la continua retracción del mercado y la baja demanda impactan en todos los sectores productivos, dificultando la operación de muchas empresas.
En este contexto, Del Re enfatizó la urgencia de implementar herramientas que fomenten la inversión y aseguren el empleo en el sector industrial. También se evidencian signos negativos en el mercado laboral, dado que el empleo registrado en las empresas metalúrgicas cayó un 2,2% interanual y un 0,2% en comparación con el mes anterior.
De esta manera, el sector encamina la segunda mitad del año con una combinación compleja de factores adversos: producción en descenso, capacidad instalada en mínimos históricos, empleo en baja y expectativas empresariales que no vislumbran una pronta recuperación.









