Camino definió el contexto como un período de “cambio de régimen”, contrastándolo con un ciclo previo caracterizado por severas restricciones. “Ese es el principal logro del gobierno y es el cambio de régimen”, comentó, al analizar la transición de una economía con alta inflación, desequilibrios fiscales y restricciones a las importaciones, hacia una fase de mayor apertura y estabilidad. “La macro se alcanzó”, afirmó, aunque admitió que la estabilización no es uniforme y que los efectos concretos en el tejido productivo siguen siendo desiguales.
La economista subrayó que “no hay una sola Argentina”, describiendo la coexistencia de sectores exportadores que crecen al 24,4% y otros como el consumo masivo, que presenta una caída cercana al 3%. Para Camino, la brecha entre los sectores orientados al mercado externo y aquellos vinculados al mercado interno se ha acentuado tras el ajuste fiscal y la liberalización comercial. “Hoy la economía se abrió y somos parte del mundo”, enfatizó, destacando que la integración internacional implica mayores exigencias competitivas.
El análisis se centró también en el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), visto como un instrumento fundamental para atraer capitales y generar proyectos significativos. “Las grandes inversiones encuentran en el RIGI previsibilidad y condiciones de competencia”, explicó, aunque matizó que “no es solamente el RIGI” lo que influye en el flujo de inversiones. Para Camino, el cambio en las reglas y el orden macroeconómico envían señales a los inversores, resaltando que la estabilidad fiscal, aunque positiva, es insuficiente para garantizar un crecimiento sostenido en todos los sectores.
En este contexto, Camino destacó que “hoy tenés las cuentas públicas ordenadas”, pero anotó que la agenda social adquiere prioridad. “El consumo te crece y la góndola no lo nota”, sintetizó, al referirse a la lenta recuperación del poder adquisitivo y a la persistente desigualdad en la distribución de los beneficios del crecimiento. “Va a llegar en algún momento y en algunas zonas está llegando”, aceptó, aunque reconoció que el proceso de derrame es gradual y desigual.
El impacto de las nuevas normativas sobre las pequeñas y medianas empresas (PYMES) fue un aspecto relevante en el análisis de Camino. “El crédito es más lento, lo está traccionando ahora de distintas maneras”, indicó. La economista constató que la presión impositiva y el acceso al financiamiento representan obstáculos para el desarrollo de las PYMES, ya que el gobierno ha priorizado la estabilidad fiscal sobre la expansión del crédito. “Argentina tiene muchos problemas”, afirmó, haciendo hincapié en la necesidad de mejorar las condiciones de acceso a financiamiento para el sector privado, especialmente para los actores de menor escala.
Camino diferenció el papel del Estado en el nuevo contexto. “La intervención del Estado es más indirecta”, señaló, contrastando la fase actual con modelos previos donde había una fuerte participación estatal en la asignación de recursos y la regulación de precios y salarios. Según la presidenta de ABECEB, el objetivo del gobierno es “dar condiciones generales para que el privado genere condiciones para que ese derrame llegue”.
La economía a dos velocidades, para Camino, se evidencia tanto en la comparación entre sectores—industriales, exportadores, servicios, consumo—como entre regiones. “No llega a la góndola”, reiteró, al referirse a la falta de impacto directo en la vida cotidiana de amplios segmentos sociales. La economista afirmó que los datos de crecimiento coexisten con “una Argentina enorme que va muy lento”, mientras que una “Argentina potente, chiquitita” muestra signos de dinamismo. Aunque la frase no se atribuye textualmente a Camino, ella la suscribió, añadiendo su perspectiva: “Eso sería un fracaso”.
En cuanto a cifras, Camino presentó datos que ilustran la brecha entre sectores. “La economía que exporta crece veinticuatro coma cuatro”, enfatizó, contrastando este progreso con las ramas enfocadas en el mercado interno. La presidenta de ABECEB reiteró que la estabilización macroeconómica no ha resuelto por sí sola las asimetrías, señalando que los efectos del crecimiento requieren tiempo para manifestarse en todo el tejido productivo.
El diálogo sobre la legitimidad política y social también ocupó un lugar importante. Camino subrayó que la sostenibilidad del modelo económico depende de que los beneficios lleguen a la mayor cantidad posible de personas y regiones. “No va a haber legitimidad política ni social si no converge todo”, afirmó, vinculando el éxito del programa económico con la capacidad de lograr un crecimiento conjunto de sectores y territorios.
La presión sobre indicadores sociales, especialmente en relación al consumo y el empleo, fue un tema recurrente en las intervenciones de Camino. “El consumo masivo te cae casi tres”, indicó, relacionando este retroceso con los salarios bajos y la lenta recuperación del empleo público. Al hablar sobre las inversiones, destacó que “hay récord de anuncios de inversión en sectores dinámicos”, aunque precisó que “el empleo generado por esos grandes proyectos es limitado”.
Camino subrayó que el ciclo virtuoso de consumo e inversión depende de la confianza y la estabilidad macroeconómica, aunque la velocidad de la reactivación está condicionada por factores estructurales. “Es un problema gravísimo”, resumió al referirse a la demora en la traducción del crecimiento en mejoras en la vida cotidiana para la mayoría. Su mensaje se centró en la necesidad de establecer mecanismos que permitan que el crecimiento sectorial beneficie a la totalidad.
El régimen RIGI, según la opinión de Camino, ofrece “previsibilidad” y “condiciones de competencia”, pero no asegura automáticamente el derrame en toda la economía. Resaltó que “fuera del RIGI hay dificultades” y que la generación de empleo masivo necesita políticas complementarias. En su análisis, el Estado debe actuar como facilitador, asegurando reglas claras y estabilidad, pero sin interferir directamente en la asignación de recursos.
Camino también abordó la cuestión fiscal y su incidencia en la economía real. “No hay duda que normalizar la macro es algo bueno”, sostuvo, aunque reconoció que la consolidación fiscal plantea retos para la recuperación del crédito y la expansión de la demanda interna. La presidenta de ABECEB enfatizó que el objetivo es conseguir que la estabilidad macroeconómica impulse un crecimiento inclusivo.
El análisis incluyó la necesidad de mejorar la competitividad de las empresas, fomentar la inversión y promover la integración entre los diferentes sectores productivos. Camino subrayó que la apertura de la economía exige a las empresas argentinas competir “con el mundo”, lo que demanda eficiencia y adaptabilidad.
Al finalizar la entrevista, la presidenta de ABECEB resaltó la relevancia de crear un clima de negocios predecible y fortalecer la confianza en las instituciones. “No es una mirada optimista, es una mirada de dinámicas”, aclaró, situando su análisis en procesos y tendencias más que en expectativas. Camino evitó emitir juicios de valor, centrando su exposición en datos y la descripción de los mecanismos que, según su perspectiva, estructuran la economía actual.
La entrevista reflejó la tensión entre los logros macroeconómicos de la administración y los retos en equidad y cohesión social. Camino sintetizó esta dicotomía diciendo que “no hay una sola Argentina” y que el gran desafío radica en lograr que el crecimiento sectorial se traduzca en beneficios para todos. En su cierre, reafirmó: “No va a haber legitimidad política ni social si no converge todo”.








